La principal razón por la que la Unión Europea, a diferencia de China, cedió ante la ofensiva arancelaria de Donald Trump sin oponer resistencia, no radica en que su dependencia comercial de EE.UU. sea mucho mayor que la de China, sino en que la UE tiene otras prioridades, principalmente Ucrania; sus fuerzas militares dependen de EE.UU.; su burocracia está mal preparada para este tipo de conflicto; y la unión carece de coherencia interna si decidiera defenderse. Por lo tanto, es una presa fácil para un depredador como Trump.