No cabe duda de que China, una potencia económica cada vez más competitiva, representa un desafío económico para la Unión Europea. Sin embargo, el discurso de los líderes europeos va mucho más allá del desafío económico. Ahora dicen que China es una amenaza militar. Entre los más duros detractores de China se encuentran la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen; la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas; y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. Sigue siendo un misterio qué pretenden lograr.

Mientras continúan las atrocidades en Gaza, las potencias occidentales, presuntos abanderados de la civilización contra la barbarie, continúan apoyando incondicionalmente a Israel, al mismo tiempo que les piden humildemente que por favor no maten a tantos civiles. Además de perder credibilidad, están creando futuros terroristas. Sólo podemos esperar que el hecho de que muchas personas decentes en Occidente, a pesar de sus gobiernos, estén mostrando su solidaridad con Palestina pueda limitar este daño.