Después de que China, en diciembre de 2022, cambiara repentinamente de rumbo y pasara de cero-Covid a la eliminación total de todas las restricciones, todos los habituales críticos occidentales de China se alegraron. Mira, ¡fue un fracaso! Nosotros manejamos la epidemia como se debe, ¡mientras que la China de Xi lo manejó mal! Pero si comparamos los resultados del manejo del Covid por parte de las principales potencias occidentales con los de China, resulta difícil justificar este regocijo.

La nueva epidemia del corona virus (COVID-19) ha sido manejada por los europeos y los estadounidenses bajo el lema de que esta epidemia es imparable. Se dice que tal vez podemos retrasarlo, pero finalmente la misma cantidad de personas saldrá contagiada. Hasta podría ser mejor así, ya que una parte importante de la población saldría inmunizada y así evitaríamos un brote posterior de la epidemia. Incluso se ha manifestado que los esfuerzos para detener la epidemia no tienen base científica, y serían más bien el resultado de políticos ansiosos por mostrar que "están haciendo algo". En otras palabras, puro populismo. Esto carece completamente de sentido.