La intención de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia, alegando razones de seguridad nacional, ha llevado a la OTAN a afirmar de repente que necesita fortalecer su poderío militar en el Ártico. Una zona hasta ahora relativamente pacífica se ha convertido en un nuevo escenario de tensiones militares y carrera armamentística. Es una locura completa.

El presidente estadounidense Donald Trump ganó las elecciones con la promesa de enfocarse en los problemas internos de EE.UU. Como tantos presidentes norteamericanos antes que él, no ha cumplido con esta promesa, sino ha lanzado nuevas aventuras militares en países lejanos. El exitoso secuestro del presidente venezolano aparentemente le ha despertado el apetito por más. Representa un peligro para el resto del mundo. Y para el mismo EE.UU.