Los liberales, y en particular los economistas, nos dicen que los seres humanos son egoístas y, al ser egoístas, están contribuyendo de la mejor manera al bien común. Esto es científicamente incorrecto. Los seres humanos, por supuesto, miran por sus propios intereses, pero también están genéticamente predispuestos a ser cooperativos y a tener una capacidad de autosacrificio, lo que se llama altruismo.