El actual sistema financiero internacional centrado en torno al dólar estadounidense está bajo presión de varios lados: el uso del dólar para castigar a otros países, la inflación en EE.UU., el creciente endeudamiento estadounidense y la aparición de las monedas digitales y su potencial para hacer los pagos internacionales mucho más rápidos y baratos sin utilizar el dólar. El futuro es probablemente un sistema financiero internacional fragmentado y regionalizado y con un papel mucho más reducido del dólar estadounidense. Pero, ¿puede funcionar?

Las monedas digitales de los bancos centrales están por venir, y aunque en un principio sólo se utilizarán a nivel nacional, es probable que también empiecen a desempeñar un papel importante en los pagos internacionales. Esto reducirá la necesidad de dólares estadounidenses en el comercio internacional y, por lo tanto, también disminuirá el control de EE.UU. sobre el sistema de pagos internacionales. No es de extrañar que EE.UU. no está para nada entusiasmado con este desarrollo.