Las monedas digitales de los bancos centrales no deben confundirse con las criptomonedas, por lo que no estamos hablando de Bitcoin y similares, sino de una versión digital de yuanes chinos, rupias indias, rublos rusos, euros, etc., emitidos por los respectivos bancos centrales. ¿Cómo funcionará?
Como las monedas digitales de los Bancos Centrales son un fenómeno reciente, existe mucha confusión sobre cómo van a funcionar. Para que sea más fácil de entender, puede ser útil pensar en las monedas digitales como dinero en efectivo, sólo que ahora en una billetera electrónica en el Banco Central en lugar de en una cartera en nuestros bolsillos. Los pagos con monedas digitales serán como los pagos en efectivo. Van directamente de una persona a la otra. No es necesario que intervenga un banco (ni cuenta bancaria, ni tarjeta de débito, ni sistema de pago por celular, etc.). La principal diferencia con una transacción tradicional en efectivo es que, en lugar de ser anónima, una transacción con monedas digitales queda registrada en el Banco Central (igual que un pago bancario tradicional queda registrado en la banca comercial).
Entre las grandes economías, China es la más avanzada en cuanto a la moneda digital. El yuan digital (eCNY) está en pruebas desde 2020, y la aplicación eCNY ya ha sido instalada por 260 millones de usuarios particulares en China. Sin embargo, las transacciones siguen eclipsadas por otros sistemas de pago digitales como AliPay, WeChat Pay, etc., pero el uso del yuan digital se está extendiendo de forma constante. Un ejemplo reciente es Changshu, un suburbio de 1.5 millones de personas del área metropolitana de Suzhou, que va a pagar íntegramente a los funcionarios públicos y a los empleados de las empresas estatales con el yuan digital. Otros grandes países que están poniendo a prueba las monedas digitales son India, Brasil, Nigeria y Rusia.
Por supuesto, la introducción de las monedas digitales plantea interrogantes sobre el futuro papel de los bancos en la economía, pero esa es otra historia. Evidentemente, los bancos están presionando para que el sistema de moneda digital se establezca a través de ellos, y al parecer lo han logrado parcialmente en el caso de Rusia (aunque es el Banco Central él que respalda el Rublo digital, no el banco comercial, al igual que en el caso del efectivo), mientras que el papel de los bancos parece mucho más limitado en el caso de China.

El Banco Central de la India está poniendo a prueba una rupia digital. https://en.wikipedia.org/wiki/Digital_rupee
Potencialmente, la moneda digital podrá utilizarse también para transacciones internacionales, sin necesidad de SWIFT u otros sistemas de mensajería, bancos corresponsales, etcétera. Esto simplificaría radicalmente las transacciones internacionales y reduciría prácticamente a cero los costos de transacción. Pongamos el ejemplo de una empresa brasileña que compra productos a una empresa china, en una situación en la que ambos países tienen monedas digitales funcionando. Puede pagar directamente al proveedor chino con reales digitales de su monedero electrónico. A continuación, el proveedor chino probablemente querrá convertir estos reales digitales en yuanes digitales, como si el comercio se hubiera realizado en efectivo, por lo que las dos monedas digitales tienen que ser convertibles, al menos mutuamente. Si existen mercados de intercambios electrónicos internacionales para todas las monedas, esto puede hacerse fácilmente al tipo de cambio actual. De lo contrario, volvemos a la necesidad de acuerdos bilaterales de canje entre los Bancos Centrales para asegurar que el intercambio se puede hacer (y el desafío con el comercio desequilibrado, si no hay libre convertibilidad). Sin embargo, las transacciones serían sencillas, seguras, rapidísimas y con costos mínimos.
Un efecto del cambio a las monedas digitales para los pagos internacionales es que estos pagos quedarían registrados en los Bancos Centrales, pero en ningún otro lugar. En la actualidad, la mayoría de los pagos internacionales se realizan a través de SWIFT y, desde 2001, EE.UU. se ha tomado el derecho a libre acceso para supervisar todas las transacciones. Además, como hay bancos en ambos lados de todas las transferencias internacionales, los bancos pueden ser utilizados para controlar las transferencias destinadas a operaciones ilegales (terrorismo, tráfico de drogas, evasión de sanciones estadounidenses, etc.). Como potencialmente ya no habrá bancos implicados, eso ya no será posible. Así que, en la transacción mencionado arriba entre Brasil y China, EE.UU. no tendría conocimiento de la misma, ni forma alguna para pararlo. Sólo los Bancos Centrales nacionales podrían llevar a cabo este control. Chiao, sanciones unilaterales.

Brasil tiene un proyecto piloto de un Real digital, llamado ‘LIFT Challenge’. https://liftchallenge.bcb.gov.br/site/liftchallenge/en
Por tanto, no es de extrañar que EE.UU. no esté particularmente interesado en las monedas digitales, ya que socavarían el actual sistema centrado en el dólar estadounidense, y el país está rezagado en lo que respecta a la introducción del dólar digital. Actualmente no hay planes concretos para un dólar digital, y aun así ya se ha convertido en una papa caliente en el siempre polarizado sistema político estadounidense. Algunos políticos republicanos ven el dólar digital como un intento más de extender el control autoritario del gobierno sobre los ciudadanos (como si no lo tuviera ya a través de los bancos comerciales, a los que la CIA y la NSA tienen en la práctica libre acceso).
Así pues, ¿sacudiría las monedas digitales el actual sistema financiero internacional? Pienso que sí, sobre todo por el actual abuso del control de este sistema por parte de las potencias occidentales con fines políticos. El reto es que actualmente no existen instituciones internacionales que puedan unificar un nuevo sistema financiero internacional potencialmente fragmentado y poner en marcha un sistema que evite las transacciones ilícitas como, por ejemplo, el tráfico de drogas o las redes terroristas. Así que habría que crear instituciones con ese fin. Pero para ello es necesaria la cooperación, no la confrontación. Como está actualmente la situación internacional, no está a la vuelta de la esquina.
En el próximo artículo vamos a echar un vistazo sobre el futuro del sistema financiero internacional. Para leer esta tercera y última entrega de esta serie, pulse aquí.
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