Los medios se refieren generalmente a la reciente caída en los precios del petróleo como "la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia". No es una descripción correcta. Hay dos factores fundamentales en juego. En primer lugar, a medida que las energías renovables se vuelven más y más baratas, el petróleo se vuelve cada vez más irrelevante, y todos los países con grandes depósitos de petróleo se esfuerzan por sacar lo que pueden del subsuelo antes de que sea demasiado tarde. En segundo lugar, el cartel petrolero OPEP+ ha fracasado, ya que los países que no participan en el cartel, a menudo llamados "parásitos", han aumentado su producción en tal medida que el cartel ya no es beneficioso para los participantes. Estos dos factores constituyen el tiro de gracia para la OPEP+ y el alto precio del petróleo: los buenos tiempos para la industria petrolera nunca volverán. La caída de la demanda debido a COVID-19 no es la causa, es solo un desencadenante.

Hay en el Medio Oriente muchos regímenes extraños. Una teocracia disfrazada de democracia que gobierna Irán, un golpista militar elegido como presidente en Egipto y sultanes y emires de todo tipo. A esto se agrega el más extraño de todos: la monarquía absoluta de la Dinastía Saud en Arabia Saudita. Una monarquía absoluta medieval, armada hasta los dientes con armas sofisticadas y hasta hace poco con dinero en abundancia. Es nuestro aliado más importante de la región, y lo apoyamos incondicionalmente, también cuando corta la cabeza de sus oponentes, corta las manos de los ladrones y decapita a mujeres acusadas de brujería. Es una monarquía absoluta y un anacronismo absoluto. ¿Qué tan duradero será?

El desplome de los precios del petróleo ha desviado la atención del otro fenómeno importante: la fuerte caída de los precios de las energías renovables. Y al contrario de los precios del petróleo, esta caída continuará en el futuro. Así que las energías renovables se están convirtiendo en una alternativa viable y rentable para la generación de electricidad, ayudando al mundo a salir de su dependencia de los combustibles fósiles. Pero ¿qué pasa con los vehículos? El motor de combustión interna está íntimamente ligado a los combustibles fósiles, o - si fuese necesario - los biocombustibles. A nivel mundial, el transporte es de hecho responsable de alrededor de 27% del consumo de energía, y el 63% del consumo de petróleo. Entonces, ¿hay algún futuro para las energías renovables aquí?

La reciente caída de los precios del petróleo ha desviado la atención de otra tendencia importante: la caída sostenida del costo de la energía renovable y del almacenamiento de energía. A falta de voluntad política para enfrentar el calentamiento global, esta caída del precio de la energía renovable es ahora nuestra mayor esperanza para lograr que una parte importante de los hidrocarburos fósiles queden donde están: bajo la tierra, ya que depósitos de hidrocarburos de más difícil acceso no serán rentables. Aún no hemos llegado a este punto, pero podemos llegar ahí más rápido de lo esperado. Así que puede ser que estamos en el punto de inflexión para la energía fósil.

Ya que los precios del petróleo han caído en picada, surge supuestamente el interrogante: ¿será que est caída  significa el fin de las energías renovables? ¿Pueden competir con la energía fósil barata? La respuesta corta es: Sí, por supuesto significa que la inversión en energía renovable va a ser ahora menos rentable. Sin embargo, paradójicamente, la respuesta completa es más compleja. La energía eólica es ya competitiva con la energía fósil, y la energía solar también ha pasado el punto de equilibrio en los lugares más soleados. Lo que es más, a diferencia de las fuentes de energía no renovables, la tendencia de largo plazo es hacia costos más bajos. Así que podemos estar en un punto de inflexión para la energía fósil.

Hemos escuchado muchas tonterías sobre el petróleo en los últimos dos meses. Primero nos dijeron que la caída del precio del petróleo seguiría hasta 20 dólares por barril, o incluso más bajo - de 100 dólares hace menos que hace un año. Después dijeron que “el milagro” del petroleo y gas de esquisto en Estados Unidos no iba a ser afectado por la caída del precio del petróleo - la tecnología y la destreza norteamericana significaría que ellos podían derrotar a los productores de bajo costo como Arabia Saudita. Y luego, cuando el número de equipos de perforación en operación en los EE.UU. se redujo a la mitad, insistían en que ya no había ninguna relación entre la perforación de pozos y la producción de gas y petróleo. Por supuesto que ahora resulta que todo es sólo eso: una tontería.