Hace algunos años toda la atención se dirigía hacia las pilas de combustible (“fuel cells”) basadas en hidrógeno (Toyota todavía cree que ellas son el futuro). Pero en la actualidad, la mayoría piensa que la alternativa - si es que existe una alternativa - es el vehículo eléctrico. Actualmente, la penetración de vehículos eléctricos es mínima. Se estima que se han vendido en todo el mundo 712.000 vehículos eléctricos desde 2003 hasta diciembre de 2014, lo que representa aproximadamente el 0,06% de todo el parque vehicular mundial, estimado en 1,200 millones vehículos. Por lo tanto, no estamos hablando ni siquiera de uno porciento. Sería fácil simplemente descartar el vehículo eléctrico como una coriosidad. Pero eso sería demasiado fácil. En realidad, las cosas han cambiado los últimos años, y pueden llegar a cambiar rápidamente en el futuro.
Según un informe del Centro Alemán de Investigación en Energía Solar e Hidrógeno, se registraron 320,000 vehículos eléctricos en 2014 (sin incluir los híbridos como el Toyota Prius). El principal mercado es los EE.UU., donde se registraron 117.000 vehículos eléctricos en 2014, seguido por China con 54.000. Todavía números pequeños, pero están creciendo rápidamente. Así que parece que algo está pasando.
Como suele ser el caso, mucho depende de China. China constituye el mercado más grande del mundo en cuanto a vehículos, y los problemas de contaminación en las grandes ciudades están obligando al gobierno a actuar. Ún problema es la dependencia del carbón para la calefacción y la generación de energía eléctrica - China quiere reducir su dependencia del carbón, y pasarse al gas natural, a la energía nuclear y a las energías renovables. El otro problema es la contaminación proveniente de los vehículos. El gobierno chino había planeado iniciar un cambio a vehículos eléctricos, estableciendo una meta de 500.000 vehículos eléctricos a finales de este plan quinquenal (2011-2015) y de 5 millones de vehículos eléctricos en 2020 (incluidos los híbridos y pilas de combustible). Están muy lejos de alcanzar la meta - tal vez llegarán al 20% de la meta a finales de 2015. Esto a pesar de un subsidio del gobierno de hasta 60.000 yuanes (cerca de 10.000 dólares) por vehículo, la exención del impuesto sobre ventas y matrículas gratuitas (que por lo demás son muy costosas en las ciudades grandes). Parece que el gobierno Chino no ha tomado en cuenta que hay una gran cantidad de barreras para lograr que la gente escojan un vehículo eléctrico. La más importante es que es difícil cargar los vehículos - una gran mayoría de las familias chinas viven en apartamentos, y hacen falta instalaciones para recargar los vehículos, también en los centros de trabajo. A esto se agrega que los administradores de los edificios tienden a tener una actitud negativa hacia los puntos de recarga, ya que creen que constituyen un riesgo de incendio.
Sin embargo, parece que el gobierno chino va a insistir en los vehículos eléctricos. Se ha anunciado una gran inversión (16 millones de USD) en estaciones de recarga, se ha decretado que por lo menos 30% de las compras de vehículos para las instituciones de gobierno tienen que ser vehículos eléctricos, y muchas ciudades han aumentado los incentivos para vehículos eléctricos - como ejemplo: Beijing ha eximido a los vehículos eléctricos de su esquema de restricción vehicular. Estas diferentes iniciativas parecen finalmente dar resultado, ya que hubo un aumento fuerte en la producción y venta de vehículos eléctricos en el primer trimestre de 2015. En los próximos años China puede llegar a ser el mayor productor de vehículos eléctricos del mundo, lo que ayudará a alcanzar economías de escala y por lo tanto reducir los costos - y de paso es posible que los fabricantes chinos sobrepasen los fabricantes de automóviles tradicionales y se establezcan como líderes en la emergente industria de vehículos eléctricos.
A pesar de que el vehículo eléctrico es bastante nuevo en el mercado, se está convirtiendo rápidamente en un producto maduro. El vehículo eléctrico comparte la tecnología de los vehículos convencionales, salvo en cuanto a las baterías, el motor y el sistema de transmisión. El motor y el sistema de transmisión son mucho más simples que en el caso del vehículo convencional. El rendimiento también es bueno: es más rápido que los vehículos convencionales, es más barato en mantenimiento y, por supuesto, mucho más barato en cuanto a combustible. Nissan es la empresa que tiene más experiencia en la producción de vehículos eléctricos. Desde 2010 han producido y vendido 165,000 Nissan Leaf en todo el mundo, y se ha demostrado ser extremadamente fiable, incluyendo las baterías.
Otro paso importante para los vehículos eléctricos ha venido desde fuera de la industria automotriz. Una empresa nueva, sin vínculos con la industria automotriz, Tesla, inició en 2012 la producción de un vehículo eléctrico de lujo (el "modelo S"), que ha ayudado a cambiar la imagen del vehículo eléctrico. Un vehículo eléctrico no es necesariamente un vehículo extraño y supercompacto para uso exclusivo en las ciudades. Tesla ha demostrado que un vehículo eléctrico puede competir con los vehículos convencionales también en el rendimiento y la comodidad, y han llegado a establecer un nuevo estándar para los vehículos eléctricos.
El cuello de botella más importante de la industria de vehículos eléctricos es el paquete de baterías. Uno de los problemas es el precio - la batería está probablemente añadiendo 5,500 USD al precio de un Nissan Leaf (y unos 15-20.000 dólares al precio de un "modelo S"). La calidad y el precio de la batería es el parámetro de competencia más importante – el fabricante que logra llegar al mercado con una batería confiable y barata y con una esperanza de vida más larga, va a ganar en el mercado de los vehículos eléctricos. El otro problema es la capacidad de producción. Si la producción de los vehículos eléctricos llega a despegar, será necesario incrementar dramáticamente la producción de baterías. Actualmente es Japón que es el líder en la industria de baterías, en particular Panasonic, pero China está creciendo rápidamente. Tesla tiene planes ambiciosos para expandir la producción de vehículos eléctricos, y para hacer frente a este cuello de botella se ha aliado con Panasonic para establecer lo que ellos llaman una "Gigafábrica". Está actualmente en construcción en el estado de Nevada en EE.UU. a un costo de alrededor de 5 mil millones de dólares, y tendrá una capacidad anual de producción de 50 gigavatios-hora (GWh) – casi igual a la capacidad total existente a nivel mundial. La expectativa es que la economía de escala haga posible una reducción del costo de producción de al menos 30%. Al mismo tiempo se ha pasado por alto que el fabricante china de baterías BYD, conocido sobre todo por sus autobuses eléctricos, pero ahora también con grandes ambiciones en el mercado de vehículos eléctricos, ya cuenta con una capacidad de producción de 4 GWh y planea agregar 6 GWh anuales en los próximos años, por lo tanto rivalizando la "Gigafábrica" de Tesla.
Tomando en cuenta que las baterías son el principal parámetro competitivo para los vehículos eléctricos, y que el mercado potencial es muy grande, todo el tema está envuelto en una nube de secretismo. VW ha anunciado que pronto va a poner en sus vehículos eléctricos una batería de estado sólido mucho mejor que las actuales de litio-ion. Nissan, el actual líder del mercado, ha dado a entender que sus próximos modelos tendrán doble rango. Y luego hay por supuesto el flujo de reportajes sobre nuevos "avances disruptivos" en la tecnología de baterías que van a revolucionar el mercado (capacidad de cargar en solo un minuto, aumento de la densidad de energía con un factor cinco o diez, duplicación de la vida útil, etc.). Y finalmente hay Toyota insistiendo en que van a revolucionar todo el mercado con pilas de combustible basadas en hidrógeno, desplazando los vehículos eléctricos del mercado. Por lo menos no es aburrido presenciar.
Con todo esto, parece que las cosas efectivamente van a cambiar rápidamente y los vehículos eléctricos se van a convertir en un competidor serio en un par de años. En cuanto a la adopción, es probablemente China que estará a la cabeza, con Europa a la rezaga (a excepción de Noruega). Si llegan a propagarse, los vehículos eléctricos conllevarán una mejora sustancial en la calidad del aire en las ciudades. Sin embargo, la contribución al medio ambiente como tal dependerá de que la generación de energía eléctrica provenga de energías más limpias (un proceso que felizmente está encaminado).
Sin embargo, no ayudará a resolver el tremendo problema de congestión en las ciudades grandes. Pero eso es otra historia.
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