A medida que el precio del petróleo se hunde, ha surgido de repente duda sobre la durabilidad del Reino. Pero primero un recordatorio: incluso si el petroleo llega a caer a veinte dólares el barril, este precio no puede prevalecer a largo plazo. En la actualidad, hay demasiado petróleo en el mercado y no hay donde almacenarlo, así que el precio puede caer a lo que sea - incluso a diez o cinco dólares el barril. Pero no por mucho tiempo. El precio del petróleo está determinado en el mediano plazo por el costo de producción del productor más caro que todavía está en el mercado. Y sabemos quienes son: el petroleo de esquisto de EE.UU., las arenas bituminosas canadienses, el petróleo de aguas profundas y de zonas árticas. Actualmente todos estos productores están perdiendo dinero. El mercado petrolero está en una fase llamada "de sacudida" (“shake-out”), donde los productores más débiles o más ineficientes serán eliminados del mercado. Puede que tome algún tiempo. Pero tarde o temprano tendrán que salir del mercado, y el precio subirá de nuevo. Y cuanto más tiempo se mantiene bajo el precio, más va a subir después.
Del lado de la producción, Arabia Saudita está en una posición bastante fuerte. Su costo de producción es probablemente de menos de 10 dólares. Así que, como he mencionado antes, de este punto de vista no hay nada de irracional en la estrategia de Arabia Saudita en el actual guerra de precios. Hablar de que se les va a salir el tiro por la culata es una fantasía de la industria de petroleo de esquisto norteamericano. Ellos están en una posición débil. Ellos no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir si el precio se mantiene por debajo de 60 dólares el barril.
Lo que puede ser contraproducente, sin embargo, es la estrategia de la monarquía saudí de suprimir violentamente toda la oposición doméstica, cortando las cabezas a todo los que estimen conveniente, y al mismo tiempo llevar a cabo guerras en el extranjero a su gusto. Ellos no tienen el mismo dinero que solían tener, permitiéndoles comprar a amigos y enemigos por igual y para pagar el costo de sus guerras.
El punto de partida de la economía saudí es bastante fuerte. El Reino tiene una deuda externa insignificante y tiene grandes reservas internacionales (alrededor de 630 mil millones de dólares). Pero puede que la familia real esté subestimando los problemas que enfrenta y el tiempo que tomará para que su estrategia muestre resultados. Hizo titulares cuando el FMI hace un par de meses secamente notó el hecho bastante evidente que con el presente déficit presupuestario (en torno al 20% del PIB) el Reino quedará sin fondos en cinco años. Pues bien, cinco años es mucho tiempo, y no veo cómo la industria del petróleo de esquisto de Estados Unidos puede sobrevivir a una guerra de precios por cinco años. Hay quien dice que la mitad de los productores de esquisto de petróleo irán a la quiebra en el 2016 si el precio del petróleo no se recupera. Si esta predicción es veraz, puede haber escasez de petróleo a finales de 2016, incluso con más petroleo iraní en el mercado.
Sin embargo, aún si el Reino llegue a ganar la guerra de precios, los precios no subirán de nuevo al nivel que tenían antes, y a más largo plazo el futuro del petróleo no se ve muy halagador, ya que estará presionado por energías renovables cada vez más baratas (y quizás también ṕresión política para reducir las emisiones de CO2). Así que el Reino tiene que prepararse para un futuro que no se basa exclusivamente en el petróleo.
El país está lleno de contradicciones. Según el FMI, el 56% de la fuerza de trabajo está conformado por trabajadores extranjeros, y para puestos de trabajo que requiere de pocas cualificaciones el porcentaje es 85%. Al mismo tiempo, el desempleo es alto (más del 11,5%) y va en aumento. Los gobernantes quieren que los trabajadores extranjeros se vayan del país, pero los nacionales no quieren desempeñar los trabajos de baja cualificación. Así que la mayoría de ellos están trabajando para el Gobierno en una burocracia inflada. El país toma su nombre de la familia gobernante, la Dinastía Saud, que consta de alrededor de 15 mil príncipes y otros descendientes del fundador, Muhammad bin Saud, y el Gobierno del Reino tiene que asegurar que todos ellos se mantengan contentos con un estilo de vida ridículamente lujoso.
Es un país rico con un PIB por habitante como el sur de Europa. Pero también es un país de alto costo. Estúpidamente, o tal vez por temor a la reacción de la población, se ha negado a devaluar la moneda. La moneda está vinculada al dólar de Estados Unidos y, por tanto, su valor está más bien aumentando, lo que hace imposible lograr una diversificación de la economía (hay un gráfico muy ilustrativo aquí). El país tiene un enorme déficit presupuestario, pero al mismo tiempo está incrementando el gasto militar y de seguridad interna (como porcentaje del PIB, el gasto militar es el más alto del mundo: 10.4% en 2014).
¿Qué piensa la población y cómo va a reaccionar si se le quita algunos de sus privilegios? Esta es la pregunta del millón. Como el gobierno reprima de inmediato cualquier oposición de manera violenta, es difícil saber. Han habido rumores sobre desacuerdos en el seno de los 15,000 miembros de la familia gobernante, pero es difícil imaginarse que se maten entre si en el pleito por la repartición del botín cada vez más reducido, ya que saben que corren el riesgo de perder todo - incluso sus cabezas, literalmente. Lo que probablemente sea suficiente para convencerles de mantenerse unidos. Así que, quién sabe.
Han habido igualmente especulaciones sobre si los EE.UU. estén considerando cambiar sus alianzas en la región. Los EE.UU. ya no necesitan el petróleo saudí, por lo que un fuerte argumento estratégico para seguir de la mano con los Reyes saudís se ha esfumado. Pero Arabia Saudita es ahora el mayor importador de armas del mundo, y los EE.UU. es su mayor proveedor. Así que lo más probable es que sigan de la mano por un tiempo más.
