Últimamente, la situación no pinta muy bien para la Unión Europea: estancamiento económico, informes que señalan una pérdida de competitividad en sectores clave, impacto económico negativo de la política de sanciones, creciente carga financiera de la guerra en Ucrania, y todo esto en medio de una confrontación entre Estados Unidos y China, etcétera. Hay formas de salir de este embrollo, pero factores políticos e institucionales ponen en duda la capacidad de la UE para lograrlo.

Resulta cada vez más evidente que es poco probable que Rusia sea derrotada militarmente por la OTAN en Ucrania, y parece que su economía podrá superar los obstáculos creados por las sanciones sin precedentes. Las sanciones y la guerra han producido cambios profundos en la economía y la sociedad rusas, incluso en las clases dominantes. Estos cambios por el momento solo son parcialmente discernibles. ¿Cómo se vislumbra entonces el futuro del país una vez terminada la guerra en Ucrania?

Tras un período de relativa calma, los medios de comunicación dominantes han vuelto a verse inundados de artículos que predicen el colapso inmediato de la economía rusa. Las sanciones, junto con la carga financiera de la guerra en Ucrania, deberían finalmente estar dando resultados, por lo que Rusia se encuentra ahora bajo una gran presión y en 2025 veremos el colapso. ¿Hay algo de cierto en esto?