La Unión Europea está bajo presión de todos lados. Primero, un EE.UU. hostil bajo el gobierno de Biden, que ha obligado a la UE a sustituir el gas natural ruso de bajo precio por el costoso y sucio “gas de la libertad” norteamericano y a sumarse a una guerra de sanciones contra China, de la que la UE tiene poco que ganar. Y ahora, un EE.UU. aún más hostil bajo el gobierno de Trump, que amenaza con aranceles y obliga a la UE y a los países de la UE a utilizar más de sus escasos recursos financieros para asumir el costo de la guerra en Ucrania y una carrera armamentista. Al mismo tiempo, la UE está perdiendo sus ventajas competitivas frente a China en una serie de sectores clave, entre ellos los vehículos eléctricos y otros sectores prioritarios de la “transición verde” de la UE como paneles solares, inversores, turbinas eólicas, bombas de calor, etc. Políticamente, la UE se ha desacreditado en gran parte del Sur Global debido a su apoyo incondicional al genocidio y a la política de apartheid israelí en Gaza y Cisjordania. Y ahora está al borde del abismo de una humillante derrota política y militar en Ucrania.
En el lado positivo cabe destacar que la inflación parece estar ahora más o menos bajo control, por debajo del 3%, y el desempleo, en torno al 6%, es el nivel más bajo en décadas. Sin embargo, sigue siendo muy alto según los estándares internacionales, y el desempleo juvenil es vergonzosamente alto (16%) y está en ascenso. La deuda pública, que se sitúa entre el 80 y el 90% del PIB, es algo inferior a la de EE.UU., pero como la UE, a diferencia de EE.UU., no puede simplemente imprimir dinero, deja poco margen para aumentar el gasto público para estimular el crecimiento económico y reducir el desempleo.
A todo esto hay que sumar que la UE, según una serie de informes, el más famoso de los cuales es el “Informe Draghi” de 2024, tiene graves problemas de competitividad internacional, lo que sugiere la necesidad de inversiones vertiginosas para superarlos.
Si tomamos el “Informe Draghi” como punto de partida, se afirma que el modelo económico de la UE desde 1990 se basaba en tres pilares: un creciente comercio internacional, energía rusa barata y que EE.UU. se encargaba de la seguridad militar de la unión. Ahora estos tres pilares se están desmoronando.
En primer lugar, el comercio internacional se ve amenazado por las nuevas tensiones geopolíticas y lo que el FMI llama “fragmentación geoeconómica”.

Las guerras comerciales y las sanciones han desencadenado un proceso de división del mercado mundial en diferentes segmentos, lo que se ha denominado “fragmentación geoeconómica”. Las consecuencias son profundas, para bien o para mal. Imagen de https://cepr.org/publications/dp19352
En segundo lugar, el informe destaca los altos costos de la energía como una de las principales razones de los actuales problemas económicos de la UE (el precio de la electricidad es hasta tres veces más alto que en EE.UU. y el precio del gas hasta cinco veces más alto). El principal culpable es el cambio del gas ruso barato por gas natural licuado (GNL) caro de EE.UU. y Qatar. La UE misma también tiene culpa, ya que ha inventado un sistema de mercado energético muy particular en el que la electricidad más cara determina el precio para todo el mercado, y resulta que el 55% de las veces se trata de centrales eléctricas a gas.
En tercer lugar, ahora se supone que los países de la UE además de todo esto tienen que invertir fuertemente en una carrera armamentista.
El "Informe Draghi" afirma, como también otros informes similares, por ejemplo del Foro Económico Mundial, que la UE tiene que acelerar la innovación y encontrar nuevos motores de crecimiento. Al mismo tiempo, tiene que reducir los precios de la energía mientras continúa descarbonizándose. Y tiene que rearmarse. Para manejar estas transformaciones profundas, el informe propone una nueva estrategia industrial para Europa, en la que se apoyaría a los sectores prometedores, con especial énfasis en los sectores relacionados con la “transición verde” de la economía.
La esperanza es que los precios de la energía van a bajar a largo plazo como resultado de las fuertes inversiones en energía renovable. Pero llevará tiempo. Para reducir los precios de la energía a corto y mediano plazo, el informe propone abandonar la obsesión de la UE por los precios diarios del mercado de la energía (los mercados “spot”) y, en su lugar, optar por acuerdos con los proveedores de larga duración (curiosamente, exactamente lo que Rusia proponía en 2021 para su venta de gas natural a la UE, una propuesta que la UE rechazó vehemente). Además, la UE debería desvincular los precios de la electricidad del costoso GNL para que los consumidores puedan beneficiarse de la energía nuclear y renovable más barata. Una cosa obvia si se utiliza el sentido común, pero para la UE significaría una gira en U radical.

La UE ha pasado del gas natural ruso transportado por tuberías al gas de fracturación hidráulica estadounidense, congelado y comprimido para convertirse en GNL, enviado por barco a Europa y reconvertido de nuevo en gas natural. La fracturación hidráulica no es permitida en los países de la UE debido a preocupaciones medioambientales. La imagen (de Joshua Doubek, wikimedia commons) muestra una operación de fracturación hidráulica de la empresa Haliburton en EE.UU. No debe sorprender que el hombre parece contento.
Otros países están aplicando políticas similares a las propuestas del informe Draghi. El más obvio es China, que durante décadas ha tenido una fuerte política industrial que incluye los sectores de la “economía verde”, pero también EE.UU., India, Rusia, Turquía y varios países de ingresos medios. Sin embargo, la UE se enfrenta a algunos desafíos particulares debido a su historia, sus instituciones y su orientación política e ideológica particular.
La UE no nació como un proyecto neoliberal, pero se convirtió en eso durante la década de 1980. Desde entonces, el énfasis principal ha estado en la creación de un mercado interno con regulación a nivel de la unión solamente. Los subsidios, préstamos preferenciales, créditos fiscales, etc. para sectores o empresas prioritarios están explícitamente prohibidos, tanto a nivel nacional como a nivel de la unión. Las empresas estatales fueron privatizadas y, particularmente en el sector energético, el impulso fue para la creación de un mercado de electricidad de la unión, basado en principios puros de mercado. La burocracia de la UE ha sido capacitada y disciplinada en este sentido.
Después de décadas de globalización basada en el mercado, ahora la mayoría de los países avanzados están volviendo cada vez más a las políticas industriales nacionales donde intentan crear y estimular el crecimiento de sectores y empresas prioritarios. Hay muchas razones para ello, entre ellas que la tecnología tiende a crear monopolios internacionales con altas barreras para los recién llegados, y también que los países se han dado cuenta que las cadenas de suministro globalizadas conlleva riesgos, claramente visibilizados durante la epidemia de Covid y la política de sanciones occidentales cada vez más agresiva.

Uno de los proyectos de la nueva política industrial más importantes de la UE ha sido el apoyo a la empresa sueca Northvolt para asegurar una producción europea de baterías de litio para vehículos eléctricos. La empresa se declaró en quiebra en noviembre de 2024 y ha solicitado la protección por bancarrota del Capítulo 11 en EE. UU. (¡¿?!). La política industrial no siempre es un camino de rosas. Foto de Northvolt.
Los numerosos informes sobre los retos que enfrenta la UE en torno a la competitividad internacional afirman que la UE tiene una capacidad única para superarlos, y se refieren al alto nivel de desarrollo económico, el liderazgo en varias industrias cruciales, las universidades de clase mundial y la presencia de las instituciones necesarias.
Yo tiendo a ser un poco más pesimista.
En primer lugar, muchas de las propuestas políticas deben llevarse a cabo a nivel de la Unión, y la mayoría de los informes recomiendan fortalecer el poder de la UE para tomar decisiones en nombre de los países miembros utilizando la mayoría simple, avanzando así hacia una UE federalizada. Esto encontrará resistencia de varios países de la UE y de las fuerzas políticas que están a favor de una unión de Estados nacionales (fuertes) independientes, no una federación. Así que esta parte no será fácil. La UE tal vez debería considerar otra forma de hacer las cosas, en la que se delegue la responsabilidad a los Estados miembros, pero supongo que esto es contrario al pensamiento de la burocracia de la UE.
En segundo lugar, las regulaciones e instituciones de la UE no están diseñadas para implementar una política industrial fuerte, ni está preparada la burocracia ideológicamente para asumir este papel. La UE siempre ha tenido como papel principal él de garantizar la libre competencia, armonizar las regulaciones nacionales, regular los monopolios, evitar los subsidios nacionales, etc. Hay un gran salto desde la regulación a una política industrial proactiva. El hecho de que la UE haya producido una oleada de documentos de estrategia y políticas llenos de palabras de moda (“pacto verde”, “cero emisiones netas”, “renacimiento industrial”, “hecho en Europa”, etc.) no cambia eso.

La “Iniciativa Europea de Procesador” es un proyecto interesante para diseñar y construir una nueva familia de procesadores europeos de bajo consumo de energía. Está liderado por un consorcio de empresas y universidades europeas. Sin embargo, si tiene éxito, no está claro cómo se llevará a cabo la producción en serie o si se llevará a cabo de todo. Una otra gran iniciativa en este campo has sido de atraer la empresa norteamericana Intel para que construya una fábrica de semiconductores en Alemania, proyecto que no conllevaría ninguna independencia europea en este campo – y que de todo modo está paralizado por los profundos problemas financieros de Intel. Imagen: https://www.european-processor-initiative.eu/news/
En tercer lugar, está el reto de cómo financiarlo, ya que la nueva política industrial necesita fondos exorbitantes. El informe Draghi, al igual que otros informes, recomienda basarse principalmente en fondos provenientes del sector privado. La UE tiene un presupuesto limitado y hasta ahora los países miembros se han resistido a aprobar impuestos especiales para la UE a nivel de la unión para financiar un presupuesto mayor. Algunos países miembros, entre ellos Alemania, se oponen rotundamente a que la UE tenga derecho a tomar préstamos respaldados por todos los países de forma solidaria. Se ha inventado un nuevo concepto llamado "atracción de capital privado" (“crowding in private capital”), que debería movilizar recursos de fondos de pensiones, fondos de inversión, fondos de cobertura, etc. para asumir las inversiones en innovación, la “transición verde”, defensa y similares. Pero esto no va prosperar a menos que la UE garantice el rendimiento de estas inversiones privadas, lo que se denomina "de-risking". Y esto no está exento de riesgos. Estas garantías quedarían fuera de los libros de la UE, como sucedió con los malos préstamos de los bancos que provocaron la crisis financiera internacional de 2008-2009. ¿Qué tiene la UE para respaldar las garantías en el peor de los casos?
En cuarto lugar, y quizás lo más importante, todo esto requiere independencia política, en particular respecto a los EE.UU. Desde la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los países europeos, y más tarde la UE, se han reducido gradualmente a estados vasallos de EE.UU. Normalmente se los llama de forma cortés “aliados”, pero todos sabemos de qué estamos hablando. Si no es así, el presidente Donald Trump está dejando esta sumisión absolutamente clara e imposible de ocultar. La reacción de los países de la UE a las amenazas de Trump ha sido sumisa, como perros apaleados que se arrastran sobre su vientre. La dignidad es una palabra que ya no tiene ningún significado en la UE. Hay algunas voces dentro de la UE que piden que se ponga fin a esta sumisión y que la UE defienda su independencia. Pero si se les obliga a escoger entre la lealtad a la UE o a EE.UU., hay muchos países de la UE, especialmente los países bálticos y de Europa del Este, que escogerían a EE.UU. Podría ser fatal para la UE.
Las grandes potencias europeas, que hace poco más de cien años eran los amos del mundo, inspiran cada vez menos respeto en todo el mundo. No es gracioso. Y no hay formas fáciles de salir de esta humillación.
Pobre Unión Europea.
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Encontré en el Internet la siguiente ilustración de cómo se lleva a cabo la fracturación hidráulica de petróleo y gas. Es fácil entender por qué existen preocupaciones ambientales sobre este método.

Gráfica del proceso de la fracturación hidráulica (fracking) de Emilia Wilkinson, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Diagram_of_Hydraulic_Fracking.jpg
