Mientras continúan las atrocidades en Gaza, las potencias occidentales, presuntos abanderados de la civilización contra la barbarie, continúan apoyando incondicionalmente a Israel, al mismo tiempo que les piden humildemente que por favor no maten a tantos civiles. Además de perder credibilidad, están creando futuros terroristas. Sólo podemos esperar que el hecho de que muchas personas decentes en Occidente, a pesar de sus gobiernos, estén mostrando su solidaridad con Palestina pueda limitar este daño.

La mayor parte de la izquierda europea y norteamericana se considera los guardianes de los derechos y valores universales. Hacen campaña a favor de sanciones y -en caso necesario- de la intervención militar contra los países o "regímenes" que no estén a la altura de estas normas universales, y esperan que sus gobiernos, Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN lleven a cabo las medidas punitivas necesarias para hacer cumplir las normas. No se han dado cuenta de que esto ya no es posible. Sobrepasa la capacidad del imperio.

Después de que China, en diciembre de 2022, cambiara repentinamente de rumbo y pasara de cero-Covid a la eliminación total de todas las restricciones, todos los habituales críticos occidentales de China se alegraron. Mira, ¡fue un fracaso! Nosotros manejamos la epidemia como se debe, ¡mientras que la China de Xi lo manejó mal! Pero si comparamos los resultados del manejo del Covid por parte de las principales potencias occidentales con los de China, resulta difícil justificar este regocijo.

Viernes, 13 Enero 2023 23:38

Ay, ¡qué bonita la guerra!

La guerra en Ucrania es un regalo del cielo para EE.UU., y lo mejor que podemos esperar es que continúe el mayor tiempo posible, ya que arruinará a Rusia. Esta es la opinión de un miembro asociado de Chatham House, un centro de estudios estrechamente relacionado con el gobierno del Reino Unido y colaborador frecuente de organizaciones relacionadas con la OTAN, como el Consejo Atlántico. Desafortunadamente, es probable que refleje el pensamiento de círculos influyentes en EE.UU., el Reino Unido y la OTAN. Si ese es el caso, de hecho puede llegar a ser una guerra muy larga.

Domingo, 14 Noviembre 2021 18:30

Cómo conservar la paz en Europa

Un nuevo mundo multipolar está en camino. Esto tiene implicaciones para todos los rincones del mundo, pero no menos para Europa, la cuna de las dos guerras mundiales. Las potencias dominantes en Europa son la OTAN liderada por EE.UU. en el ámbito militar y la Unión Europea en el ámbito económico y político. Según ambos, todo estaría bien en Europa si no hubiera sido por Rusia, que es una potencia maligna que intenta someter a países independientes, siembra confusión y desconfianza dentro de la UE y amenaza al continente con una invasión militar. Si el fin en realidad es la conservación de una paz duradera en Europa, tanto la OTAN como la UE tienen que hacer un esfuerzo para reconsiderar su enfoque.

La gestión de la economía venezolana ha sido increíblemente incompetente y desastrosa, a pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo. Las sanciones y el embargo contra Venezuela han acelerado el declive de la economía, con la inflación bordando la hiperinflación, una economía en colapso y una migración masiva. Hay mucho que criticar en cuanto a la gestión del gobierno venezolano, y por cierto en cuanto a la gestión de la oposición, también. Pero las sanciones y el embargo constituyen una política errónea, causando más sufrimiento para el pueblo venezolano. Reconocer a un auto-proclamado presidente y apoyar un levantamiento fallido es convertirlo en una farsa. Es una vieja política de los Estados Unidos tratar a sus enemigos de esta manera. Pero es difícil comprender lo que está haciendo la Unión Europea, apoyando esta política. De aquí en adelante los europeos ya no pueden culpar al gobierno venezolano. Han decidido asumir una responsabilidad compartida por el sufrimiento del pueblo venezolano.

La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

La guerra comercial que Estados Unidos ha desatado contra China cambiará la historia del siglo XXI, independientemente de si los dos países al final llegan a un acuerdo o no. Señala la decisión de EE.UU. de impedir que China se convierta en una superpotencia económica, utilizando cualquier medio disponible. Pero esta es una política extremadamente peligrosa y además condenada al fracaso. China tiene más de cuatro veces la población de EE.UU. A medida que se desarrolle, su economía superará inevitablemente a la de EE.UU. No hay nada que EE.UU. pueda hacer para evitarlo, así que tendrá que conformarse con esta realidad, quiera o no. Desafortunadamente, no es así como lo ve una parte importante de los círculos de poder de EE.UU.

La Unión Europea obviamente tiene problemas, ya que la confianza en la Unión está disminuyendo en muchos países miembros. Hay, por supuesto, muchas explicaciones, algunas de ellas relacionadas con la vida de los políticos en Bruselas, desconectada de la gente de sus países de origen. Pero, por desgracia, los problemas van mucho más allá. La UE simplemente no ha estado a la altura del trabajo que se suponía que debía hacer y se ha enfocado en asuntos equivocados. La insistencia en ampliar la UE con Turquía y Ucrania puede ser la última gota que colma el vaso.

Independientemente de los resultados de la cumbre de París sobre el cambio climático, el petroleo y el carbón han comenzado un declive irreversible, asediados por la competencia de las energías renovables y la presión política creciente por la descarbonización de nuestras sociedades. Esto cambia por completo el juego y elimina el incentivo para reducir la oferta para obtener mejores precios. Ahora se trata de sacar el petróleo y el gas lo más pronto posible, antes de que sea demasiado tarde. Quién llega demasiado tarde, pierde. Así que la OPEP ha perdido su poder, y no hay posibilidad de que lo recupere.

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