Si consideramos el enfrentamiento entre la OTAN y Rusia en Europa, el principal punto de discordia es actualmente Ucrania. Según el académico estadounidense Jeffrey Sachs, no es todo por culpa de Rusia: “Rusia frenó la ampliación de la OTAN hacia sus fronteras con guerras en Georgia (2008) y Ucrania (2014). No creo que estas dos guerras rusas, a cientos de kilómetros de distancia, fueran una coincidencia; fueron provocados por la perspectiva de que estos dos países, justo en las fronteras de Rusia y profundamente entrelazados con los intereses económicos y de seguridad de Rusia, se convertirían repentinamente en miembros de la OTAN. Si Ucrania se uniera a la OTAN y la Unión Europea, la base naval rusa en Sebastopol en la península de Crimea, pasaría a manos de la OTAN. Al final, las acciones de Putin detuvieron el avance de la OTAN hacia estos países, pero los excepcionalistas estadounidenses no han cambiado su objetivo”. Por lo tanto, esto implica que ambas partes tendrán que aceptar que hay “líneas rojas”. Para Rusia es obviamente una "línea roja" integrar a la Ucrania a la OTAN. Si la OTAN lo intenta hacer de todos modos, podría tener graves consecuencias. Supongo que cuando George Bush en 2008 ofreció la membresía a Ucrania y Gerorgia era por la tentación irresistible de poder tener bases de la OTAN y desplegar tropas tan cerca del bajo vientre de Rusia. Realmente habría "hecho retroceder" a Rusia y le habría dado a la OTAN la ventaja definitiva en la contienda europea. Como escribió en 1994 el ex asesor de seguridad de Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, sacar a la Ucrania de la "esfera de influencia" de Rusia era fundamental: "Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio". Pero no lograron comprender que tan fuerte eran los sentimientos de los rusos al respecto.

Sevastopol, base naval de Russia 1846. 7 años antes de la guerra de Crimea con Francia, Inglaterra y el imperio Otomano. Russia perdió la guerra, pero no perdió Crimea y Sevastopol.Wikipedia. http://lj.rossia.org/users/john_petrov/506143.html
La política de los gobiernos de Ucrania desde el levantamiento de Maidan en 2014 ha sido sorprendentemente contraproducente. Les guste o no, hay una población rusa considerable en Ucrania (según el censo de 2001, 8 millones), especialmente en la parte oriental, pero también en el sur. Desafortunadamente, la historia nos muestra que cuando nacionalistas apasionados toman el poder en un país con minorías considerables, las cosas pueden fácilmente salir mal. Es aún peor si la nacionalidad de la minoría es la misma de un gran vecino. La mayoría de los gobiernos sensatos reconocen que esto implica que la moderación sería el mejor camino a tomar. Eso es lo que hizo Dinamarca después de la Primera Guerra Mundial, cuando la coalición victoriosa ofreció a Dinamarca recuperar la provincia de Slesvig, perdida en la guerra con Prusia en 1864. El gobierno danés, contra la voluntad de los nacionalistas vociferantes, declinó y optó por un voto popular donde la población decidía, municipio por municipio, a qué país preferían pertenecer. La mitad de Slesvig optó por Alemania, incluida, para la decepción de muchos daneses, la hermosa ciudad de Flensborg, a pesar de ser predominantemente danesa. Pero se logró el objetive de asegurar que la minoría alemana en Dinamarca fuera pequeña y no presentara un peligro para el país. La frontera ha sido pacífica desde entonces. ¿Alguien podría intentar explicarle amablemente al gobierno de Ucrania que prudencia es la mejor opción?
Desde el levantamiento de Maidan, los objetivos primordiales de los gobiernos de Ucrania han sido recuperar Donbás de manos de los rebeldes, recuperar Crimea de Rusia, cortar los lazos económicos y comerciales con Rusia y prepararse para la adhesión a la UE. El costo económico ha sido muy alto ya que las industrias estrechamente vinculadas a Rusia como la industria de la aviación y la defensa colapsaron cuando Ucrania bloqueó todas las exportaciones a Rusia. Algunas industrias ucranianas emblemáticas como el fabricante de aviones Antonov y el fabricante de motores Sich, que ya estaban en declive antes del levantamiento de Maidan, ahora son una sombra de lo que fueron y están al borde de la bancarota. Ucrania está optando de forma precipitada por el modelo económico preferido por la UE para los países de su periferia: desindustrialización y énfasis en los servicios y las remesas de los trabajadores que migran a los países núcleo de la UE. Ucrania depende ahora principalmente de las exportaciones de productos agrícolas y de personas. Como se indica en el “Informe sobre migrantes y refugiados de 2020”: “Se ha reportado de que unos 5,9 millones de ucranianos viven en el extranjero como migrantes, especialmente en la Federación de Rusia (más de 3 millones), Kazajstán, Polonia (aproximadamente 2 millones) e Italia (234.000)." Las remesas de los trabajadores en el extranjero constituían alrededor del 5% del PIB antes del Maidan, pero luego se duplicaron y alcanzaron el 11% en 2018, probablemente por que la UE facilitó la obtención de visas.

Trabajadores agrícolas ucranianos en la República Checa. 0https://www.wsws.org/en/articles/2020/06/11/ukra-j11.html
Uno se pregunta por qué aparentemente es tan importante para Ucrania "recuperar Crimea". Es sin duda un lugar hermoso, pero, desafortunadamente para Ucrania, la población es abrumadoramente rusa y prefiere pertenecer a Rusia. ¿Por qué un país querría tener una gran minoría dentro de sus fronteras que no quiere estar allí? Desafortunadamente, cuando un gobierno consiste de nacionalistas apasionados, muchas veces es el caso. Lo que quizás sea aún más difícil de entender es por qué la UE y la OTAN apoyan a Ucrania en esto, sabiendo que no sucederá a menos que la Federación de Rusia sea derrotada en una guerra.
En lugar de aconsejarle al gobierno ucraniano de proceder con moderación y prudencia y de tratar decentemente a su minoría rusa, la posición de la OTAN es que “Rusia no se saldrá con la suya'' y en este contexto no es relevante si la población de Crimea esté de acuerdo o no. No puede ser porque piensen seriamente que puedan revertir la situación y alcanzar que Crimea finalmente "regrese a Ucrania". ¿Por qué dar tan malos consejos al gobierno de Ucrania? La concentración abierta de tropas rusas a lo largo de la frontera de Ucrania en abril de 2021 estaba claramente enviando una señal a la OTAN: “Si realmente quieren la guerra, están en la puerta de nuestra casa, y la ganaremos mucho antes de que tengan siquiera tiempo para movilizar sus tropas”. Esta es una política de fuerza cruda. La OTAN está pagando actualmente a los rusos con la misma moneda ubicando barcos de guerra fuertemente armados con misiles cerca de las costas de Crimea, aparentemente diciendo a los rusos: "Interviendrán en el conflicto de Donbás bajo su propio riesgo". ¿Qué de bueno puede salir de esto? Si el Gobierno de Ucrania, pensando que tiene el respaldo de la OTAN, ataca las áreas rebeldes en Donbás para traerlas “de regreso a Ucrania”, es posible que Rusia intervenga para proteger a los rebeldes, como lo hizo en Georgia en 2008 (Osetia del Sur y Abjasia ), y si los barcos de guerra de la OTAN luego disparan misiles hacia Crimea o Donbás (se supone que es con este fin que los tienen allí), hay un riesgo muy alto de que sean hundidos con misiles antibuque rusos. Entonces estaríamos en una escalada extremadamente peligrosa que será muy difícil de de-escalar y que fácilmente puede terminar en una guerra total entre la OTAN y Rusia. Para la propia Ucrania, un conflicto de este índole podría significar su fin como país. Y todo podría suceder como resultado de un error de cálculo, basado en una lectura incorrecta de las señales poco claras de EE.UU. y la OTAN.
Entonces, ¿cuál podría ser la solución? Garantizar a Rusia que Ucrania no se unirá a la OTAN ni tendrá tropas extranjeras estacionadas en su territorio, y obtener garantías de Rusia de que no realizará acciones militares contra Ucrania. Así fue como se resolvió la crisis de misiles de Cuba en 1962: la Unión Soviética prometió no ubicar misiles en Cuba y Estados Unidos prometió no invadir a Cuba. Ucrania está estrechamente entrelazada con Rusia, no solo por los millones de rusos que viven allí, sino también por los vínculos familiares y los millones de ucranianos que viven en Rusia. Aun así, se debe convencer a Rusia de que Ucrania puede unirse a la UE, si la UE así lo desea, pero debe haber un acuerdo que asegure que las relaciones con Rusia se mantengan abiertas, incluido el comercio y los visados para visitas mutuas, es decir, no debe erigirse una "cortina de hierro" entre Ucrania y Rusia. Los casos de Finlandia, Suecia y Austria muestran que los países pueden ser neutrales y al mismo tiempo ser miembros de la UE, y mantener relaciones amistosas con Rusia. Si la UE insiste en seguir expandiéndose hacia el este y el sur, la UE tendrá que aceptar que estos países (como por ejemplo Serbia) pueden mantener relaciones estrechas con poderes fuera de la UE, a pesar de su pertenencia a la UE, si así lo desean.

La frontera que fue fijada entre Dinamarca y Alemania en 2020 después de una votación municipio por municipio, y que retornó parte de Schlesvig a Dinanmarca, podría servir de inspiración para la solución de otros conflictos fronterizos en Europa. Los municipios rojos y rozadas fueron a Dinamarca y los azules a Alemania (exepto algunos por cuestiones de mantener una frontera natural). https://www.dst.dk/da/informationsservice/blog/2020/02/genforeningen
Por cierto, el uso del sentido común en la misma línea podría ayudar a resolver otras tensiones de larga data en Europa. Los grecochipriotas (y Grecia) deberían aceptar que la partición de Chipre en una parte griega y otra parte turca es una realidad con la que tienen que vivir y negociar una frontera final (o dejar que la gente decida con su voto). Serbia debería aceptar que la secesión de Kosovo es una realidad y negociar una frontera final (o dejar que la gente decida con su voto). La UE, que ha admininistrado Bosnia por más de dos décadas (y no muy bien que diga) debería dejar de pretender que el mantener Bosnia como un estado unitario sea necesariamente algo que quieren sus pueblos y aceptar la secesión de la parte serbia - y también de la parte croata si la gente así lo desea (dejar que la gente decida por sí misma es a veces la mejor solución). Georgia (y la UE) deberían aceptar que la secesión de Abjasia y Osetia del Sur es una realidad y que estos pueblos no quieren reintegrarse a Georgia (por si la duda se podría dejarlos mostrar su preferencia con su voto). Los países de la UE con minorías importantes como Eslovaquia y Rumanía (húngaros étnicos), Estonia y Letonia (rusos étnicos) y Bulgaria (turcos étnicos) deberían aceptar que, les guste o no, tienen minorías que viven dentro de sus fronteras y que tienen derechos, y empezar a tratarlos decentemente, entre otros respetando su derecho humano al uso de su propio idioma.