La vida política era más fácil durante los cuarenta años de globalización neoliberal, ya que ésta establecía límites estrictos a lo que los políticos podían hacer. Cualquiera que fuera su propuesta, debían argumentar que iba a ser aceptado por los mercados, y en particular por el hipermóvil capital internacional. Con el fin de la globalización neoliberal, nos encontramos ante un nuevo panorama.

Tras haber sido la política dominante a nivel mundial durante 40 años, las economías avanzadas han abandonado discretamente la globalización neoliberal. Sin embargo, esto no significa un abandono general del neoliberalismo, sino más bien una modificación de la globalización. Los demás elementos principales del neoliberalismo siguen intactos, pero puede que se abran nuevas oportunidades para políticas a favor de la gente común. O tal vez no.

Resulta cada vez más evidente que es poco probable que Rusia sea derrotada militarmente por la OTAN en Ucrania, y parece que su economía podrá superar los obstáculos creados por las sanciones sin precedentes. Las sanciones y la guerra han producido cambios profundos en la economía y la sociedad rusas, incluso en las clases dominantes. Estos cambios por el momento solo son parcialmente discernibles. ¿Cómo se vislumbra entonces el futuro del país una vez terminada la guerra en Ucrania?

Los liberales, y en particular los economistas, nos dicen que los seres humanos son egoístas y, al ser egoístas, están contribuyendo de la mejor manera al bien común. Esto es científicamente incorrecto. Los seres humanos, por supuesto, miran por sus propios intereses, pero también están genéticamente predispuestos a ser cooperativos y a tener una capacidad de autosacrificio, lo que se llama altruismo.

Al parecer, la economía rusa ha resistido las "sanciones del infierno" que se suponía iban a provocar un colapso económico, lo que ha dejado perplejos a muchos economistas y políticos. Pero no es ningún misterio. Sanciones provocan daños, pero también crean oportunidades, sobre todo en países grandes y relativamente avanzados como Rusia. La razón de que a muchos economistas les cueste tanto entenderlo es que se han encerrado en un estrecho universo neoliberal. Lo que está ocurriendo en Rusia tiene un mensaje importante para los países en desarrollo.

La crisis en una economía capitalista es frecuentemente el resultado del estallido de una burbuja en el mercado. La última vez que estalló una burbuja fue en 2008, con lo que se llegó a llamar la Crisis Financiera Mundial, cuando todo el sistema financiero estaba al borde del colapso. A pesar de un crecimiento económico lento desde entonces, se han estado formando nuevas burbujas, particularmente en los mercados inmobiliario y bursátil. ¿Cuándo reventarán?

Hay nuevamente inflación en los países desarrollados, un fenómeno que muchos pensaban era cosa del pasado. Hace un año, la mayoría de los bancos centrales aseguraron que este era un fenómeno esperado y transitorio, ya que las economías desarrolladas volvieron a la senda de crecimiento económico después de la debacle económica causada por el Covid en 2020. Pero la verdad es que no parece tan transitorio. Entonces, ¿la inflación ha venido para quedarse?