13 05 2023

¿Es la desdolarización una ilusión o una realidad? (I)

Una caricatura de 1905 muestra al presidente estadounidense Theodore Roosevelt utilizando su "Nueva Diplomacia" -caracterizada por la frase "hablar suavemente y llevar un gran garrote"- para convertirse en el policía del mundo Una caricatura de 1905 muestra al presidente estadounidense Theodore Roosevelt utilizando su "Nueva Diplomacia" -caracterizada por la frase "hablar suavemente y llevar un gran garrote"- para convertirse en el policía del mundo © Library of Congress, Washington, D.C. (LC-DIG-ds-05213)

A pesar de lo mucho que se habla de la próxima desdolarización de la economía mundial, el dólar sigue siendo la moneda preferida para el comercio internacional y para acumular reservas de divisas. Estados Unidos no corre el riesgo de que el yuan chino asuma este papel. Pero de la misma manera que estamos entrando en un sistema de poder mundial multipolar, la hegemonía del dólar dará probablemente paso a un sistema financiero internacional mucho más fragmentado.

Los bancos centrales del mundo tienen el 60% de sus reservas de divisas en dólares, el 20% en euros y la mayor parte del resto en yenes japoneses, francos suizos y libras esterlinas. Las reservas en yuanes chinos constituyen sólo el 2,7%. En abril del año pasado, según el BIS (Banco de Pagos Internacionales), el dólar formaba parte del 88% de todas las operaciones de divisas. Entonces, ¿a qué viene todo este alboroto sobre la desdolarización?

Ya hemos hablado antes de los motivos que tienen los países para mantener reservas de divisas y oro para poder hacer frente a acontecimientos adversos y de los desafíos que conlleva mantener estas reservas. Ahora hablaremos del papel que desempeñan las divisas para posibilitar el comercio internacional.

En lo que respecta al comercio internacional, China es un exportador mucho mayor que EE.UU. China vendió en 2021 bienes y servicios al mundo por un valor de 3,550,000 millones de dólares (USD), mientras que las exportaciones estadounidenses fueron de 2,540,000 millones, es decir, un 30% menos. Tradicionalmente, la mayor parte del comercio exterior chino se ha realizado en dólares. Esta situación está cambiando rápidamente, ya que está aumentando el uso del yuan chino (CNY). En marzo de 2023, el 48.6% de todas las transacciones de comercio exterior de China se realizaron en yuanes, mientras que el 46.7% se realizaron en dólares. Por supuesto, esto es importante para China, dada la política cada vez más hostil de EE.UU. contra el país, y el cambio del dólar al yuan se explica en gran medida por esta política.

¿Significa eso que el papel del dólar será asumido por el yuan? Para nada. El actual uso universal del dólar fue el resultado de una situación muy particular surgida tras la Segunda Guerra Mundial, en la que Alemania y Japón estaban en ruinas y las economías de la mayor parte de Europa, incluidos los países ganadores Inglaterra y la Unión Soviética, estaban devastadas por la guerra. Estados Unidos salió de la guerra con su economía intacta, ninguna bomba había caído en sus tierras y su industria producía como nunca antes. La mitad de todos los bienes industriales del mundo se producían en EE.UU. en 1945. Para evitar una recesión de posguerra y contrarrestar el poderío económico y militar soviético, era importante para EE.UU. mantener la demanda de los productos estadounidenses por parte de Europa Occidental. Con este fin se abrieron líneas de crédito en dólares para la reconstrucción de Europa Occidental y Japón, y los productos industriales estadounidenses fluyeron hacia estos países. El dólar se convirtió así en la moneda universal, con la que se podía comprar lo que hiciera falta, y por ello era aceptado en todas partes. Aunque el poderío económico estadounidense ha mermado desde entonces, el dólar sigue desempeñando su papel universal de moneda preferida para operaciones internacionales.

Dresden 1945. Alemania y Japón quedaron en ruinas tras la guerra, y las economías de los vencedores, Inglaterra y la Unión Soviética, quedaron devastadas, mientras que EE.UU. salió indemne. Esto sentó las bases del dominio del dólar en la posguerra.

Ningún país se encuentra hoy en una situación como la de EE.UU. en 1945. Por lo tanto, ninguna moneda nacional podrá sustituir al dólar. Pero este simple hecho no debe confundirse con el postulado de que el dólar seguirá siendo la moneda internacional predominante en el futuro. La única razón por la que el comercio bilateral, en el que no interviene ninguna parte estadounidense, se realiza en dólares (y no en monedas locales), es que el sistema bancario internacional está montado en torno al dólar, y hay mucha inercia en este sistema. Como ha estado funcionando razonablemente bien, al menos para los países que no son sujetos de la ira de EE.UU. (como Cuba, Venezuela, Siria, Irán, etc.), no ha habido una necesidad apremiante de cambiarlo. Con la política cada vez más hostil de EE.UU. hacia China y las sanciones contra Rusia, en las que EE.UU. está utilizando su control sobre las transacciones en dólares como arma política, esto está a punto de cambiar. Hay dos factores que impulsan esta tendencia: el creciente riesgo de ser repentinamente sancionado por EE.UU. y el deseo de reducir los costos de las transacciones internacionales, evitando tener que pasar por un banco estadounidense. Y pronto habrá un tercero: las monedas digitales. Más sobre este tema en el próximo artículo.

Gran parte del debate se ha centrado en el sistema de mensajería bancaria SWIFT, del que se ha excluido a países como Rusia, Venezuela e Irán, pero este no es realmente el reto principal. SWIFT no es más que un sistema de mensajería que facilita a un banco la identificación del banco al otro lado de una transacción y le permite estar seguro de que es auténtico. Esto puede sustituirse de forma relativamente fácil por otros sistemas de mensajería fiables. El reto es que tiene que haber un sistema de compensación mutua para estas transacciones.

La mayoría de los países tienen sus propios sistemas de compensación (“clearing”), en los que las transacciones entre los bancos nacionales se compensan y, en última instancia, los importes netos adeudados se transfieren entre los bancos. Como las transferencias internacionales en dólares tienen que pasar por un banco estadounidense (o una sucursal de un banco extranjero en EE.UU.), la compensación de estas transferencias se realiza a través del sistema nacional de compensación estadounidense "Clearing House Interbank Payments System" (CHIPS). El Banco Central de China puso en marcha en 2015 su propio "Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos" (CIPS). 1.427 instituciones financieras de 109 países y regiones se han conectado al CIPS, pero actualmente el movimiento es muy pequeño en comparación con CHIPS (sus transacciones ascendieron a solo el 2,8% de las transacciones de CHIPS en marzo de 2022). Sin embargo, está creciendo rápidamente. Rusia ha recurrido al yuan al haber perdido el acceso a las transacciones en dólares y euros, y varios países en desarrollo han acordado realizar sus intercambios comerciales con China en monedas nacionales (entre ellos, últimamente, Brasil y Argentina).

Para facilitar el comercio entre dos países, se establece muchas veces un sistema de compensación mutua (“swap”) entre los dos Bancos Centrales. Esto significa que existen líneas de crédito mutuas en los dos Bancos Centrales, de modo que, por ejemplo, las importaciones brasileñas procedentes de China pueden girarse contra el Banco Central chino, mientras que las importaciones chinas procedentes de Brasil pueden girarse contra el Banco Central brasileño. A continuación, se canjean entre sí. Esto requiere, por supuesto, que haya un tipo de cambio establecido para el intercambio de estas dos monedas. Si existe un desequilibrio persistente entre exportaciones e importaciones, se plantea un reto, y como China ha tenido históricamente un superávit en su comercio con el resto del mundo, hay que solucionarlo de una forma u otra. Una forma de hacerlo es que China conceda un crédito oficial al país para financiar este déficit comercial, como hizo EE.UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Otra es exigir que la diferencia se pague en otra divisa.

Un ejemplo del uso de líneas swap de divisas es Rusia, que tras quedar excluida de los mercados financieros del dólar y del euro en 2022 ha abierto líneas swap bilaterales con muchos países, entre ellos China e India. Como la India ha aumentado sus importaciones de petróleo ruso durante 2022, y como las importaciones de Rusia procedentes de la India no han aumentado, la India tiene ahora un enorme déficit comercial con Rusia. Por ello, Rusia se queja de que tiene miles de millones en bancos indios que no puede utilizar, ya que las restricciones monetarias, según la gobernadora del Banco de Rusia, Elvira Nabiullina, hacen que los exportadores rusos tengan dificultades para repatriar las rupias indias. Al mismo tiempo, algunas empresas indias se quejaban en mayo del año pasado de que tenían beneficios de sus actividades en Rusia que no podían sacar del país. Puede que ya se haya resuelto (pues no se ha vuelto a hablar del tema desde entonces), pero demuestra que no es tan fácil conseguir que funcionen los swaps bilaterales, cuando el comercio no está equilibrado y los países participantes tienen controles de capital transfronterizos. Rusia ha sugerido que India podría pagar la diferencia en yuanes o en dirhams emiratíes, pero parece que el asunto aún no se ha resuelto.

Se insiste frecuentemente que China tiene que abrir sus mercados financieros si quiere que el yuan se convierta en una moneda internacional. China parecía ceder poco a poco a esta presión de los países occidentales, deseosos de acceder al mercado financiero chino. Pero entonces llegó la crisis financiera de 2008-2009 y, de repente, el tan alabado mercado financiero estadounidense, "innovador y dinámico", pareció mucho menos atractivo para los dirigentes políticos chinos. China tuvo la suerte de estar en gran medida protegida de los efectos directos de la crisis en el sistema financiero occidental en 2008-2009, ya que el vínculo con el sistema bancario estadounidense era limitado. Aun así, China se vio afectada por la caída de la demanda en las economías occidentales debido a la crisis y respondió con un potente paquete de estímulo que ayudó tanto a la economía nacional como a la mundial. China sigue abriendo su sector financiero al mundo, pero el proceso es gradual y es evidente que los dirigentes políticos quieren mantener siempre el control sobre el sector.

 

Sede de Lehman Brothers el día de la quiebra, 15 de septiembre de 2008. La caída de Lehman Brothers fue el inicio de la Gran Recesión. A partir de entonces, China empezó a tener dudas sobre los beneficios de emular el "innovador y dinámico" sistema financiero estadounidense.https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lehman_Brothers-NYC-20080915.jpg

Sin embargo, se ha argumentado que el yuan puede desempeñar un papel cada vez más importante en el comercio internacional, sin necesidad de que China abra necesariamente sus mercados financieros, ya que "el acceso ilimitado a unos mercados de capitales chinos profundos y líquidos puede no ser necesariamente esencial para la internacionalización del yuan. Más bien, el yuan puede adquirir ese papel a través de su uso en la facturación y liquidación del comercio exterior y los pagos de China. China ha establecido una red mundial de compensación y pagos, de tal manera que ahora es posible realizar transacciones transfronterizas en yuanes en una amplia variedad de jurisdicciones diferentes". Así que el argumento es el mismo que él que yo he intentado exponer aquí: una cosa es el uso de una moneda para el comercio internacional, y otra el uso de una moneda para acumular reservas para poder resistir a eventos económicos adversos. Una moneda puede cumplir la primera función, sin necesariamente cumplir la segunda.

 

¿Qué saldrá finalmente de todo esto? Comparto la opinión del Fondo Monetario Internacional (FMI) de que el resultado más probable es un sistema financiero internacional fragmentado y dividido regionalmente. Evidentemente, habrá al menos tres grandes zonas monetarias: La zona del dólar en Estados Unidos y sus vecinos del continente americano, la zona del euro en la UE y sus países vecinos (íntimamente ligada a la zona dólar), y una zona de yuan en China y los países del este asiático. Pero probablemente también habrá un mosaico de acuerdos bilaterales y multilaterales de compensación utilizando monedas locales, ya que la mayoría de los países intentarán diversificar el riesgo de estar atado a una sola moneda extranjera.

En un segundo artículo analizaremos las monedas digitales de los bancos centrales y su posible impacto en el sistema financiero internacional. Pare leer este segundo artíclo, pulse aquí.

Para leer el tercero y último artículo, pulse aquí.

Los buenos tiempos de antaño cuando el dólar podía controlar a China. https://www.historycentral.com/WStage/DollarDiplomacy.html

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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