La intención de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia, alegando razones de seguridad nacional, ha llevado a la OTAN a afirmar de repente que necesita fortalecer su poderío militar en el Ártico. Una zona hasta ahora relativamente pacífica se ha convertido en un nuevo escenario de tensiones militares y carrera armamentística. Es una locura completa.

No cabe duda de que China, una potencia económica cada vez más competitiva, representa un desafío económico para la Unión Europea. Sin embargo, el discurso de los líderes europeos va mucho más allá del desafío económico. Ahora dicen que China es una amenaza militar. Entre los más duros detractores de China se encuentran la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen; la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas; y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. Sigue siendo un misterio qué pretenden lograr.

Trump ha aplastado fácilmente a sus aliados vasallos, como la Unión Europea, Japón y varios países más pequeños. Afirma haber aplastado también a la India, aunque esta afirmación resulta un tanto dudosa. Pero con China, por fin se ha topado con alguien que le ha ofrecido verdadera resistencia. La primera ronda salió 1-0 a favor de China. Quedan varias rondas más por delante. ¡Buena suerte, Mr. Trump!

El presidente estadounidense Donald Trump arrolla a amigos y enemigos por igual con aranceles y amenazas de imponer más aranceles si no aceptan un acuerdo comercial en los términos dictados por EE.UU. Algunos, como la Unión Europea, se han rendido sin poner resistencia, convirtiéndose en el hazmerreír del mundo. Pero otros países se resisten a estas tácticas intimidatorias. Para sorpresa del equipo de Trump, uno de ellos es India.

La vida política era más fácil durante los cuarenta años de globalización neoliberal, ya que ésta establecía límites estrictos a lo que los políticos podían hacer. Cualquiera que fuera su propuesta, debían argumentar que iba a ser aceptado por los mercados, y en particular por el hipermóvil capital internacional. Con el fin de la globalización neoliberal, nos encontramos ante un nuevo panorama.

Tras haber sido la política dominante a nivel mundial durante 40 años, las economías avanzadas han abandonado discretamente la globalización neoliberal. Sin embargo, esto no significa un abandono general del neoliberalismo, sino más bien una modificación de la globalización. Los demás elementos principales del neoliberalismo siguen intactos, pero puede que se abran nuevas oportunidades para políticas a favor de la gente común. O tal vez no.

¿Es la economía china más grande que la de Estados Unidos o es al revés? Ambas aseveraciones aparecen frecuentemente en los titulares de los medios. La respuesta depende de si se analiza el Producto Interno Bruto en precios de mercado o si se corrige para que refleje lo que se puede comprar con ello (poder adquisitivo). También hay otras formas de medir la fortaleza relativa de las dos economías y el resultado es el mismo. China inevitablemente sale a la cabeza.

Después de que China, en diciembre de 2022, cambiara repentinamente de rumbo y pasara de cero-Covid a la eliminación total de todas las restricciones, todos los habituales críticos occidentales de China se alegraron. Mira, ¡fue un fracaso! Nosotros manejamos la epidemia como se debe, ¡mientras que la China de Xi lo manejó mal! Pero si comparamos los resultados del manejo del Covid por parte de las principales potencias occidentales con los de China, resulta difícil justificar este regocijo.

Rusia ha sido condenada por su guerra en Ucrania por una abrumadora mayoría de las naciones en la ONU. A pesar de ello, muy pocos países fuera de la OTAN+ se han sumado a las sanciones contra Rusia. ¿Por qué los países del sur no están dispuestos a apoyar las sanciones? ¿Y será que EE. UU. pueda doblegar los brazos de estos países y forzarlos a que se alineen?
Lunes, 10 Octubre 2022 17:27

El gran desacoplamiento

No hay por qué seguir discutiendo si habrá o no un desacoplamiento tecnológico y comercial entre China y la OTAN+ – este proceso ya está en plena marcha. Lo que aún no sabemos es qué tan lejos llegará y qué tan rápido será. Un círculo vicioso político puede significar que llegará muy lejos y se desarrollará muy rápido, al menos si es EE.UU. quién decide. Es una incógnita para todos, si China va a poder prosperar a pesar de esta guerra tecnológica. Yo pienso que sí.
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