¿Por qué es importante qué economía es la más grande? Es importante porque la capacidad productiva de un país es la base de cualquier proyección de poder. Si la economía estadounidense ya no es la dominante, le resultará imposible mantener la hegemonía mundial de la que ha disfrutado desde 1990. Lo que sus promotores neoconservadores llamaron "El nuevo siglo Americano" puede que al final haya resultado no ser un siglo, sino sólo un par de décadas. Por eso es importante comprender adecuadamente lo que está en juego.
Desde hace décadas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han financiado un proyecto que llaman el “Proyecto de Comparación Internacional”. La razón es que les pareció insatisfactorio que la clasificación de las economías de diferentes países cambiara simplemente como resultado de variaciones del tipo de cambio. Esto los llevó a corregir las cifras del Producto Bruto Interno (PIB) calculando lo que se puede comprar con ese dinero. Lo llaman paridad de poder adquisitivo (PPP por sus siglas en inglés).
El motivo de esta corrección se puede explicar fácilmente. Cuando visito mi barbería aquí en Nicaragua, donde vivo, el barbero me cobra alrededor de 3 dólares americanos. Si voy a una barbería en Dinamarca me cobrarán unos 30 dólares. Entonces, si me corto el pelo en Nicaragua, el PIB nicaragüense sube 3 dólares, mientras que si lo hago durante un visita a Dinamarca, el PIB danés sube 30 dólares por el mismo servicio. Y así sucesivamente para muchos bienes y servicios. Es evidente que algo anda mal al medir el PIB a precios y tipos de cambio corrientes.
Los países de ingresos medios y bajos muchas veces tienen tipos de cambio relativamente bajos, por lo que muchos bienes y servicios son baratos en comparación con los países de ingresos altos. Obviamente, este es el caso de los servicios (alojamiento, restaurantes, etc.) y de los bienes producidos localmente (por ejemplo, alimentos), pero incluso los bienes importados muchas veces son más baratos, ya que los comerciantes se las arreglan con un margen de ganacia más bajo. Por lo tanto, cuando se hace la corrección para tomar en cuenta el poder adquisitivo, la brecha entre los países ricos y no tan ricos (o pobres) se reduce.

Si compro un litro de leche (danés) en Dinamarca, el PIB danés aumenta en unos 2 dólares estadounidenses. Si compro un litro de leche local en Argentina, Turquía o Rusia, el PIB aumenta entre 80 y 85 centavos del dólar estadounidense. Es por eso que se corrige el PIB en precios corrientes para tomar en cuenta el poder adquisitivo.
Cuando analizamos el PIB a precios de mercado en 2022, la economía estadounidense era alrededor de un 40% más grande que la china, pero si tomamos en cuenta el poder adquisitivo, era un 19% más pequeña. Como la tasa de crecimiento de China es más del doble que la de Estados Unidos, esta brecha está aumentando rápidamente.
Si miramos a los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), e incluimos a los nuevos participantes (Irán, Arabia Saudita, Emiratos Unidos, Egipto y Etiopía) (llamémoslos BRICS+), su PIB combinado en el año 2022 a precios de mercado fue solo la mitad del de lo que podríamos llamar G7+ (EE.UU., Unión Europea, Japón, Reino Unido y Canadá). Sin embargo, en cuanto a poder adquisitivo, los dos son casi iguales (el G7+ era un 4% más alto) y, nuevamente, los países BRICS+ están creciendo a un ritmo mucho más alto que el G7+, lo que significa que hoy su PIB combinado es sin duda mayor que el de los países del G7+.
La gente de los países del G7+ es obviamente mucho más próspera que la de los países BRICS+. Los países BRICS+ tienen una población mucho mayor que la del G7+ (3,600 millones frente a 1,000 millones), por lo que por habitante los G7+ son en promedio alrededor de 3,6 veces más prósperos. El hecho de que BRICS+ es un grupo heterogéneo, no una alianza, y el bloque del G7+ está unido bajo el liderazgo indiscutible de Estados Unidos, ha llevado a muchos a concluir que Estados Unidos y sus aliados del G7+ siguen siendo los dueños indiscutibles del universo. Entonces, según ellos, un nuevo orden mundial multipolar es algo que tal vez pueda suceder en un futuro lejano, o tal vez nunca.
Sin embargo, la crisis de la COVID y, posteriormente, la intervención militar rusa en Ucrania, las sanciones posteriores y la guerra tecnológica de Estados Unidos contra China han demostrado que el sistema económico del G7+ es mucho más frágil cuando se enfrenta a sacudidas económicas que, por ejemplo, China, Rusia o Irán. Esta fragilidad está relacionada, entre otras cosas, con la desindustrialización de las economías occidentales que se viene produciendo desde hace décadas, donde no sólo las llamadas "industrias del anochecer" (como la siderúrgica, la química básica, la textil, etc.) se han trasladado a países con costos de producción más bajos, pero también gran parte de las industrias más avanzada. Las potencias occidentales descubrieron de repente cuán dependientes son del suministro de productos manufacturados de China y de energía, fertilizantes, cereales, metales básicos y materias primas de Rusia. Ahora están luchando por “reducir el riesgo” de China (“de-risking”) y “desacoplarse” completamente de Rusia, pero no es un proceso fácil, ni rápido. Es técnicamente factible, pero ciertamente será muy costoso, por lo que la pregunta es si es políticamente factible.
Otra forma de medir las fortalezas de las diferentes economías son las exportaciones de bienes y servicios. Aquí China es el líder absoluto, exportando un 23% más que Estados Unidos y un 44% más que la Unión Europea. China es el principal socio comercial de más de 120 países, entre ellos la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, Sudáfrica, Kenia, Brasil, Argentina y Arabia Saudita. Aun así, las exportaciones de los países del G7+ combinados siguen superando a las de los países BRICS+ con alrededor del 20%, pero la mayor parte es comercio interno del G7+.

China es el principal socio comercial de 120 países del mundo. La foto muestra el portacontenedores CSCL VENUS en el puerto de Hamburgo, Alemania. Foto cortesía de Hummelhummel, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Si analizamos las inversiones en Investigación y Desarrollo, Estados Unidos gastó 679 millones de dólares en 2022, mientras que China ocupó el segundo lugar con 551 millones. Sin embargo, como los salarios son más bajos en China, el número de investigadores a tiempo completo en China es mucho mayor al de Estados Unidos: 2.4 millones frente a 1.5 millones. Si consideramos el número de patentes obtenidas, los solicitantes con sede en China presentaron alrededor de 1.6 millones de solicitudes de patente en 2022, mientras que la misma cifra en Estados Unidos fue de 0.5 millones. Es por supuesto difícil saber la calidad tanto del personal de investigación como de las patentes, pero no hay duda de que China está logrando grandes avances en muchas tecnologías clave. Varios estudios lo confirman. Un ejemplo es un estudio de 2023 realizado por un grupo de investigadores australianos del llamado “Instituto Australiano de Política Estratégica”, que concluyó que China lidera en 37 de las 44 tecnologías rastreadas por el Instituto durante años, incluidas baterías eléctricas, artefactos hipersónicas y comunicaciones avanzadas por radiofrecuencia como telefonía 5G y 6G. Estados Unidos fue líder sólo en las siete tecnologías restantes, como vacunas, computación cuántica y sistemas de lanzamiento espacial. El informe afirma que su investigación "demuestra que China ha sentado las bases para posicionarse como la principal superpotencia científica y tecnológica del mundo, al establecer un liderazgo a veces sorprendente en investigaciones de alto impacto en la mayoría de las áreas tecnológicas críticas y emergentes".
Hay quienes sostienen que el ascenso de China ha llegado a su fin, ya que hay un crecimiento económico sustancial en EE.UU. (2,5% en 2023) y China al mismo tiempo está en problemas debido, entre otros, a una creciente deuda pública y una crisis inmobiliaria. Lo considero improbable. El crecimiento actual de Estados Unidos está impulsado por déficits enormes y es por lo tanto insostenible, y si bien China sin duda enfrenta serios desafíos, el crecimiento en 2023 fue, no obstante, del 5,2% y la meta para 2024 se ha fijado en el 5%. Durante décadas nos han presentado predicciones apocalípticas para China que no se han hecho realidad, y no veo ninguna razón convincente para que esta vez sea diferente. China no volverá al 10% de crecimiento anual, ni debería hacerlo, pero me parece poco probable que esté a punto de entrar en un estancamiento al estilo japonés. Parece más bien una ilusión de sus detractores.
Así que, en conclusión, no hay duda de hacia dónde apunta la tendencia: una importancia cada vez menor de Estados Unidos y sus aliados del G7+ en la economía mundial en general, y una importancia cada vez mayor de China y el Sur Global (India, Vietnam, Indonesia, etc.). En consecuencia, el paso de una hegemonía occidental liderada por Estados Unidos a un nuevo orden mundial multipolar es inevitable.
****************
Para los que les gustan los números, aquí una nota de estadística. Todos los datos son de la base de datos del Banco Mundial
1. Los 10 países más grandes según el PIB a precios corrientes y tipos de cambio vigentes en 2022

2. Los 10 países más grandes según el PIB en paridad de poder adquisitivo en 2022

3. PIB por habitante, dólares corrientes y tipos de cambio vigentes: 10 países más grandes

4. PIB por habitante, paridad de poder adquisitivo (PPA): 10 países más grandes

5. Exportaciones de bienes y servicios en miles de millones de dólares estadounidenses, 2022, G7+ y BRICS+

