La intención de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia, alegando razones de seguridad nacional, ha llevado a la OTAN a afirmar de repente que necesita fortalecer su poderío militar en el Ártico. Una zona hasta ahora relativamente pacífica se ha convertido en un nuevo escenario de tensiones militares y carrera armamentística. Es una locura completa.

¿Es la economía china más grande que la de Estados Unidos o es al revés? Ambas aseveraciones aparecen frecuentemente en los titulares de los medios. La respuesta depende de si se analiza el Producto Interno Bruto en precios de mercado o si se corrige para que refleje lo que se puede comprar con ello (poder adquisitivo). También hay otras formas de medir la fortaleza relativa de las dos economías y el resultado es el mismo. China inevitablemente sale a la cabeza.

Rusia ha sido condenada por su guerra en Ucrania por una abrumadora mayoría de las naciones en la ONU. A pesar de ello, muy pocos países fuera de la OTAN+ se han sumado a las sanciones contra Rusia. ¿Por qué los países del sur no están dispuestos a apoyar las sanciones? ¿Y será que EE. UU. pueda doblegar los brazos de estos países y forzarlos a que se alineen?

A veces uno desearía estar equivocado. En un artículo en este sitio web unos dos meses antes de que Rusia invadiera Ucrania, predije que el conflicto probablemente terminaría en una guerra, ya que EE.UU. y la OTAN habían declarado claramente que no aceptaban la "línea roja" de Rusia: la demanda de que la OTAN detuviera su expansión hacia el este. Puse la pregunta si la OTAN creía que los rusos estaban faroleando o si habían decidido sacrificar a la Ucrania. Desafortunadamente, parece que la decisión fue sacrificar a Ucrania.

La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

La cumbre de París afortunadamente terminó en un acuerdo. El acuerdo es insuficiente y no puede prevenir que nuestros nietos enfrenten un desastre climático, pero por lo menos es un inicio, y esperemos que podamos usarlo como base para construir algo mejor. Aparte de los que niegan que el cambio climático tenga que ver con las emisiones de CO2 y que viven en su propio mundo claustrofóbico, gran parte del desacuerdo es sobre la justicia: ¿cuáles son los países que son los culpables y que deben responder por sus actos? La cumbre de París trató de evitar la cuestión de justicia y convencernos de que todos tenemos que contribuir, también los países en desarrollo. Y los países en desarrollo parecen haber aceptado esto a regañadientes.

Independientemente de los resultados de la cumbre de París sobre el cambio climático, el petroleo y el carbón han comenzado un declive irreversible, asediados por la competencia de las energías renovables y la presión política creciente por la descarbonización de nuestras sociedades. Esto cambia por completo el juego y elimina el incentivo para reducir la oferta para obtener mejores precios. Ahora se trata de sacar el petróleo y el gas lo más pronto posible, antes de que sea demasiado tarde. Quién llega demasiado tarde, pierde. Así que la OPEP ha perdido su poder, y no hay posibilidad de que lo recupere.

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los EE.UU. es un evento histórico. Los dos países no se han hablado por más de 50 años, y ahora están conversando. De la cobertura que ha dado la prensa internacional, uno podría tener la impresión de que ahora hay relaciones casi normales entre los dos países vecinos. Desafortunadamente, no es ni remotamente el caso. El bloqueo contra Cuba sigue en pie y el embargo financiero contra el país ha más bien endurecido. Bancos europeos que no han violado ninguna ley en sus propios países, han aceptado últimamente pagar multas astronómicas a los EE.UU. - la última fue una multa de 8,900 millones de dólares para el banco francés BNP. Su crimen: ha realizado transacciones financieras con Cuba, no desde los EE.UU., sino desde su país de origen. Esto es un delito penal en los EE.UU.

Dos años después de la erupción de la crisis financiera, la economía de EE.UU. sigue mal. La razón es que la crisis de EE.UU. no solamente tienen que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis en el sector financiero que lo siguió, sino también está relacionada con una falta fundamental de competitividad. La economía de EE.UU. necesita un reestructuración profunda, y no hay forma fácil de lograrlo.

Martes, 08 Febrero 2011 21:12

¿Será gracioso el declive de EE.UU.?

A la medida que los EE.UU. está sobrecargando su aparato militar y el punto de gravedad de la economía mundial se está desplazando hacia Asia y América Latina, el poderío del imperio norteamericano está en descenso. Dado que no está emergiendo una nueva superpotencia, estamos moviéndonos inexorablemente hacia un mundo multi-polar. Es siempre difícil para un país manejar un proceso de declive, y con el poderío militar sin precedente de EE.UU. el proceso es peligroso. ¿Sabrá los EE.UU. cómo manejarlo?