04 02 2024

A veces la cooperación vence a los que buscan ganancias

Tres personas con una gran huella en el mundo del software: William Henry Gates III, también conocido como Bill Gates (izquierda), ganó miles de millones monopolizando el sistema operativo para computadoras personales; Linus Torvald (derecha) creó el sistema operativo libre y de código abierto, Linux, y Richard Stallman (centro) convenció a Linus para que usara su Licencia Pública General (GPL). Stallman provocó la ira de Microsoft: 'Linux es un cáncer'. Contamina todo el resto del software con Hippie GPL basura. Tres personas con una gran huella en el mundo del software: William Henry Gates III, también conocido como Bill Gates (izquierda), ganó miles de millones monopolizando el sistema operativo para computadoras personales; Linus Torvald (derecha) creó el sistema operativo libre y de código abierto, Linux, y Richard Stallman (centro) convenció a Linus para que usara su Licencia Pública General (GPL). Stallman provocó la ira de Microsoft: 'Linux es un cáncer'. Contamina todo el resto del software con Hippie GPL basura. Wikimedia Commons, Bill Gates, Richard Stallman at l’Humanité Festival, Linus Torvalds

La historia nos cuenta que pequeños productores que se juntan en cooperativas bajo ciertas circunstancias pueden vencer a empresas privadas comerciales. Pero dentro del mundo del software ha emergido durante las últimas décadas otro tipo de cooperación. Todo comenzó con programadores aficionados que les gustaba lo que hacían y cooperaban entre sí, a pesar de que no obtenían ningún beneficio económico. En algunas áreas ha demostrado ser una medida extremadamente eficaz para socavar a los monopolios y reducir los costos excesivos para los usuarios.

El movimiento “Software libre de fuente abierta” (“Free Open Source Software”, FOSS) se basa en la idea de que el usuario deben tener acceso al código del software (código abierto), y que debe poder modificarlo, aplicarlo y distribuirlo a su gusto. Muchas veces se distribuye de forma gratuita, pero eso no es lo esencial. Lo más importante es la libertad del usuario de utilizarlo como quiera, contrariamente al software comercial, donde el código está encriptado y donde el usuario de todos modos no tiene derecho a modificarlo y mucho menos distribuirlo. El movimiento FOSS comenzó en los campus universitarios, particularmente en la Universidad de Berkley en Estados Unidos, a raíz de la rebelión estudiantil de 1968 y ganó fuerza en todo el mundo.

El movimiento FOSS ha resultado ser muy innovador ya que las personas pueden aportar sus ideas, unirse a y salirse de grupos cuando quieran y cualquiera puede clonar el software en cualquier momento y establecer su propia rama. Su fuerza está en la cantidad de colaboradores repartidos por todo el mundo y su trabajo dedicado. No les impulsa la ganancia económica, sino el amor por la codificación, la satisfacción de ver el producto final funcionando y recibir retro-alimentación de los usuarios, el orgullo por buen trabajo profesional etc. Su debilidad es que, como los programadores tienden a ser muy individualistas, muchos proyectos se debilitan o se abandonan debido a la ramificación excesiva.

Aunque muchos proyectos de software libre los llevan a cabo aficionados, también es posible para muchos programadores ganarse la vida con ello. Los proyectos reciben muchas veces contribuciones voluntarias de los usuarios, pero la principal fuente de ingresos proviene de la prestación de servicios relacionados con el software. Algunos proyectos han llegado a ser tan grandes que se han creado organizaciones sin fines de lucro con un importante apoyo financiero de empresas que se benefician del software y que están interesadas en mantenerlo en desarrollo, a pesar de que las empresas a menudo son competidoras. Un ejemplo de esto es el sistema operativo Linux (en realidad, solo el núcleo del sistema operativo). Pero hay muchos, muchos otros.

Para entender la lógica detrás del movimiento FOSS, puede resultar útil comparar el sistema operativo Linux con el sistema operativo de Microsoft (DOS y Windows). Linux es un gran proyecto cooperativo sin fines de lucro basado en una Licencia Pública General (GPL), mientras que el sistema operativo de Microsoft es un proyecto comercial puro que apunta a obtener la máxima ganancia monopolizando el mercado. Bill Gates de Microsoft se convirtió en el hombre más rico del mundo, mientras que el núcleo de Linux sigue siendo gratuito y el inventor (y propietario) de Linux, Linus Torvald, es un administrador (bien pagado) de la Fundación Linux, organización sin fines de lucro.

Se cuenta frecuentemente la historia de Bill Gates y su empresa Microsoft como la historia de un genio inventor que sentó las bases de la industria moderna del software. Es muy lejos de la verdad. El joven Bill Gates tenía la capacidad de ver hacia dónde se movían las cosas y darse cuenta donde había la oportunidad de ganancias. En el momento en que aparecieron las primeras computadoras personales (PC), la mayoría de los sistemas operativos estaban escritos para computadoras grandes (“main-frames”) o minicomputadoras (todavía mucho más grandes y potentes que las PC), por lo que había pocos sistemas operativos disponibles para las PC. El joven Bill tuvo dos golpes de suerte. En 1981 hizo un trato histórico con IBM para proveer un sistema operativo para la nueva PC de IBM (según el New York Times debido a las conexiones de su madre en IBM). Compró QDOS (“Quick and Dirty Operating System” o en español “Sistema Operativa Rápido y Sucio”), un clon de un sistema operativo existente llamado CP/M de Seattle Computer Products, “que su programador Tim Paterson había creado en seis semanas (...). Ocultando el acuerdo con IBM a Paterson y SCP obtuvo los derechos por 50.000 dólares”. Y entonces la máquina de hacer dinero del jóven Bill empezó a girar. "Durante la siguiente década, aprovechando el código que él no escribió, Bill Gates se convirtió en multimillonario, y con tácticas comerciales incluso más álgidas que el acuerdo original le dieron a Microsoft un monopolio férreo sobre las computadoras personales". Así están las cosas todavía.

El magnate inglés Alan Michael Sugar lanzó su propio PC a finales de los años 80 y lo llamó Amstrad (en la foto la PC1512). Hizo su propio clon del sistema operativo CP/M y lo llamó AmsDOS. La computadora era bastante buena, y en un momento tuvo el 25% del mercado europeo de PC, pero luego entró en problemas. Por cierto, fue la primera PC que yo compré (usado) en 12,000 coronas (alrededor de 1,700 dólares) en 1988 para uso personal, pero con un disco duro de 20 MB. En mi trabajo en la Universidad tenía un clon de IBM marca Olivetti y luego un IBM PS/2.

La belleza de un sistema operativo para un aspirante a monopolista es que el software escrito para él no funcionará en otro sistema operativo sin reescribirlo. Entonces, ser dueño del sistema operativo significa tener dominio sobre los programas escritos para él. Lo mismo ocurre con la base de usuarios: una vez que los usuarios han sido capacitados en el uso de los programas, es engorroso y costoso cambiar a otros programas. Microsoft clonó programas existentes de procesamiento de texto y hojas de cálculo (principalmente Word Perfect y Lotus 123) y los llamó Word y Excel, y logró popularizar estos clones a través de los fabricantes de PC al venderlos juntos con el sistema operativo de Microsoft y crear así lo que se llama una "dependencia del proveedor” (“vendor lock-in”), asegurándose que sus programas no pudieran exportar archivos correctamente a otros programas que no fueron de Microsoft (ya que tienen su propio formato). La dependencia del proveedor y ser dueño de los estándares de facto es lo que permite super-ganancias en la industria del software. El joven Bill y sus colaboradores tenían buen olfato (del dinero).

El nacimiento del sistema operativo Linux no podría ser más diferente. La gente de FOSS en la Universidad de Berkeley, encabezada por Richard Stallman, estaban creando un sistema operativo al que llamaron GNU, pero avanzaban muy lentamente (algunos dicen que eran demasiado perfeccionistas). Linus Torvalds, nacido en 1969, era estudiante de Ciencias de la Computación en la Universidad de Helsinki, Finlandia. En 1991 compró su primera PC (con una CPU Intel 386) pero no estaba satisfecho con el sistema operativo Microsoft que la acompañaba. Sin embargo, no pudo comprar el mejor sistema operativo que quería (UNIX), ya que la licencia le costaría 5,000 dólares. Por lo tanto, Linus decidió crear un nuevo sistema operativo desde cero basado en UNIX (y una versión reducida llamada MINIX), por lo que envió un correo electrónico a un grupo de usuarios de MINIX diciéndoles que estaba escribiendo un sistema operativo y que agradecería contribuciones. La respuesta de la comunidad de programadores fue abrumadora, ya que muchos otros programadores tenían el mismo problema, y un par de meses después lanzó sus primeras versiones del núcleo de un sistema operativo que él llamó Linux. Influenciado por Richard Stallman, decidió optar por una Licencia Pública General, lo que significa que puede usarse, modificarse y redistribuirse libremente, tanto con fines comerciales como no comerciales. Un par de años más tarde aparecieron varias de las llamadas “distribuciones”, donde el núcleo de Linux fue acompañado por varios útiles y aplicaciones de software, cada una diseñada para tipos específicos de usuarios o filosofías específicas, incluida la más influyente llamada Debian (1993). Se lanzaron distribuciones comerciales dirigidas a uso en las empresas, entre ellas Red Hat y SUSE (1994 y 1995), y a finales de los 90 y principios de los 2000 hubo una creciente adopción empresarial de Linux.

Los inventores del sistema operativo UNIX, Ken Thompson (sentado) y Dennis Ritchie (de pie) frente a una computadora PDP-11/20, alrededor del año 1970.

Hoy en día, Linux está prácticamente en todas partes, aunque los usuarios muchas veces no se dan cuenta. El sistema operativo más utilizado en los teléfonos móviles, Android (70% de participación), trabaja con el núcleo de Linux, se estima que alrededor del 70% de los servidores web en todo el mundo usan Linux (entre ellos este sitio web), las 500 supercomputadoras más rápidas del mundo se basan en Linux, y versiones compactadas de Linux hacen funcionar la mayoría de los televisores inteligentes, automóviles inteligentes y otros dispositivos del “Internet de las cosas”. Microsoft todavía domina los servidores de las empresas y las computadoras personales. La proporción de computadoras personales que usan Linux se estima en alrededor del 5-6% (incluidos los Chrome-book, que funcionan con Linux).

No debe sorprender que Microsoft odia Linux y otros programas de código abierto, sus únicos competidores reales aparte de Apple. Steve Balmer, el entonces Director Ejecutivo de Microsoft, dijo en 2001 que "Linux es un cáncer que se adhiere a todo lo que toca en cuanto a propiedad intelectual", y afirmó que era puro comunismo. Utilizando su poder financiero, Microsoft intentó durante mucho tiempo bloquear Linux con demandas de propiedad intelectual (patentes) y estuvo a punto de conseguirlo. Con el cambio de Director Ejecutivo en 2018, Microsoft pidió una tregua y afirma ahora que apoya a Linux. No todos lo creen.

Entonces, ¿qué podemos aprender de esta historia?

En primer lugar, una vez realizada la inversión en el desarrollo de un software, el costo de su distribución es cercano a cero. Si a esto le sumamos la dependencia del proveedor y la propiedad de los estándares de facto, tenemos un caldo de cultivo fértil para los monopolios o casi-monopolios. Y hay muchos de ellos: Microsoft, Google, etc. El software de fuente abierta es una oportunidad para individuos y empresas que quieren evitar ser desplumados por los dueños de los monopolios. Requiere cooperación, pero también ofrece recompensas. Cuando se trata de redes propietarias como Facebook, Twitter y similares, no hay mucho que el software de código abierto pueda hacer. Romper estos monopolios requiere otro tipo de cooperación.

En segundo lugar, todo el mundo necesita ganarse la vida, pero dinero no es la única fuerza motriz para los seres humanos. Decenas de miles de programadores en todo el mundo están trabajando voluntariamente para crear código de fuente abierta porque les gusta hacerlo y porque les gusta la libertad que conlleva. Y les gusta poder escoger. Los programadores pasan la mayor parte de su tiempo frente a la pantalla de una computadora y muchos de ellos odian la idea de que alguien les diga lo que pueden hacer y lo que no pueden hacer con su computadora. Quieren decidir por sí mismos cómo lo utilizan, y Linux les da esta libertad. Al contrario de lo que algunos afirman, el software libre no es un obstáculo para las personas o empresas puedan ganarse la vida. Pueden utilizar el software de código abierto y agregarle sus programas propios, si así lo desean. O pueden ofrecer servicios a los clientes: instalación, resolución de problemas, respaldo técnico, actualización, mantenimiento etc. Y eso es lo que muchos hacen. Otros lo hacen por diversión.

Realmente es poder del pueblo. Entonces no debe sorprender que los monopolios lo odian.

 

PD: Este artículo fue escrito con Libreoffice Writer en una computadora operada por Linux Mint 21.3. Las fotos fueron editados con el programa de fuente abierta GIMP. El sitio web ha sido creado con el Gestor de Contenidos de fuente abierta Joomla, con la inclusión de algunas herramientas comerciales, y usando una plantilla comercial.

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Este es el segundo artículo sobre el hombre cooperativo. Para leer el primer artículo, pulse el enlace abajo:

1. Los humanos miran por sus propios intereses, pero también son cooperativos y abnegados

 

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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