Las declaraciones hechas por líderes políticos como Obama y McCain nos dice que así es como ven el mundo el círculo de expertos y asesores que les rodean. Es un problema serio cuando políticos poderosos basan sus decisiones en un análisis deficiente o erróneo, confundiendo lo que quieren creer con la realidad. No soy en absoluto un experto en Rusia, pero las declaraciones son tan obviamente alejadas de la realidad, que decidí averiguar que es lo que dice al respecto gente más informada sobre el tema.
"La economía está hecha pedazos"
Cuando Obama en 2015 describió la economía rusa como "hecha pedazos", atribuyó esto a las sanciones después de la anexión de Crimea. La economía rusa ha atravesado efectivamente una recesión en 2015-2016, pero esto se debe principalmente a la caída de los precios del petróleo. La recesión no es un desastre: según el Banco Mundial, el producto interno (PIB) ruso disminuyó con 2.8% en 2015 y 0.2% en 2016; el Banco Mundial esperaba un crecimiento del 1.3% en 2017, pero según los últimos datos del Banco Central Ruso, es más probable que sea alrededor del 2%. El supuesto experto sueco Anders Aslund, predijo "una abrupta caída del 10 por ciento" para 2015. Bueno, él - como muchos otros - estaba equivocado.
Como los principales productos de exportación rusa son el petróleo y el gas, el efecto inmediato de la caída del precio del petróleo fue una presión sobre la moneda rusa, el rublo. Al principio, el Banco Central trató de mantener el valor del rublo, utilizando sus reservas internacionales para vender dólares y comprar rublos. Resultó ser una estrategia sin sentido, desperdiciando las preciosas reservas de divisas, por lo que el Banco Central decidió en noviembre de 2014 adelantar la ya planificada libre cotización del rublo. El resultado fue que el valor del rublo, que en ese momento estaba sin duda sobre evaluado, cayó en picada, pasando de 44 a 61 rublos por dólar estadounidense. Después de altibajos violentos, el rublo se estabilizó en un rango entre 58 y 63 rublos. La devaluación de la moneda ha sido sin duda beneficiosa para la economía rusa, ya que los sectores productivos nacionales son ahora mucho más competitivos.
El costo fue, como era de esperar, un aumento de la inflación. La inflación superó en algún momento el 10%, pero ahora está por debajo del 4%, que es la meta del Banco Central para 2017 (fue de 3.4% en agosto de 2017). El incremento de los precios ha tenido come resultado que los ingresos reales de la población se han erosionado – según la oficina rusa de estadística, los ingresos reales disminuyeron con alrededor del 10% de 2014 a 2016. La tasa de pobreza aumentó de 11% en 2012 a 13,5% en 2016. Los salarios reales están ahora creciendo de nuevo - en julio subieron un 4,6% con respecto al año anterior y el Banco Mundial espera que la tasa de pobreza se reduce a 13% este año y 12% en 2019. La desigualdad en Rusia es abismal – Rusia y Estados Unidos están entre los países desarrollados más desiguales del mundo. Según un estudio reciente del economista francés Piketty y sus colegas, la Unión Soviética era un país muy igualitario, pero la desigualdad se disparó después del colapso de la Unión Soviética, llegando a niveles incluso más altos que los EE.UU. Desde alrededor de 2010 la desigualdad se ha reducido un poco y ahora está en el mismo nivel que los EE.UU. (El gráfico abajo indica el porcentaje de los ingresos totales que acaparan los 10% más acaudalados. La línea azul en el gráfico abajo indica Rusia, la verde EE.UU. y la roja Francia).

“Rusia no podrá pagar sus deudas”
EL hecho de que las sanciones establecidas para castigar a Rusia por la anexión de Crimea incluyeron el cierre del acceso de Rusia a los mercados financieros internacionales, dió lugar a muchas predicciones de que Rusia no iba a poder pagar su deuda externa. Siempre me ha parecido ridículo, ya que Rusia ha mantenido una política económica muy cautelosa durante los años de auge de los precios del petróleo, acumulando reservas de divisas y manteniendo la deuda pública a un nivel muy bajo. No es de sorprender que la deuda ha resultado no ser un problema importante. No significa que la limitación del acceso de Rusia a los mercados financieros internacionales no duela, pero el incumplimiento de la deuda nunca fue un riesgo real. Meras ilusiones - o periodismo económico inepto. O ambos cosas. Curiosamente, incluso un analista inteligente como Paul Krugman pensó que Rusia iba a caer en una crisis de deuda (aunque él reconoció que su conocimiento sobre Rusia era limitado).
Una crítica que a mi juicio sí se puede hacer al gobierno ruso es con relación a la forma extremadamente conservadora en que se ha manejado la crisis. Una recesión, aunque sea relativamente moderada, no era necesaria desde un punto de vista económico, y ha tenido altos costos para los sectores más pobres de la población. El impacto de la caída de los precios del petróleo podría haber sido contrarrestado con una política fiscal expansiva, como han hecho otros países dependientes del petróleo y otros recursos naturales como Australia, Canadá y Noruega. Sin embargo, teniendo en cuenta la tensa situación política internacional, esta política económica cauta es por lo menos comprensible, ya que una deuda creciente hubiera significado una creciente vulnerabilidad del país a la presión externa.
Las predicciones fueron nefastas: "Rusia está quemando su pila de dólares" era una descripción común. Como se puede desprender del siguiente gráfico, las reservas de divisas de Rusia han aumentado desde la introducción de la libre cotización del rublo, y llegó a mediados de 2017 a alrededor de 420,000 millones de dólares. La deuda externa total es de alrededor de 530,000 millones de dólares, de la cual la mayor parte es deuda privada. La deuda pública es insignificante: la deuda pública total es inferior al 15% del PIB y la deuda pública extranjera es de alrededor del 4%. Como resultado de la gestión conservadora de la crisis, Rusia ha seguido registrando superávit en su balanza de pagos, a pesar de que el precio del petroleo se ha reducido a la mitad.

Entonces, no esperen que Rusia se desplome en un futuro cercano. Lo lamento.
En un segundo artículo, examinaremos los desafíos que enfrenta Rusia a más largo plazo. Son grandes.
