La crisis económica causada por el coronavirus se ha pagado en las economías avanzadas de la misma manera que la Gran Crisis Financiera de 2007-2009: inyectando dinero al sector financiero y aumentando el gasto público. Resultado: más deuda pública a pagar en el futuro, básicamente por la gente común y corriente. Así no se puede seguir eternamente. La próxima crisis tiene que ser financiada de otra manera, trasladando la carga a quienes están sentados sobre el dinero.
Thorbjorn Waagstein
Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.
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El precio del petróleo: la caída del cartel
La increíble y triste historia de la respuesta a la nueva epidemia del corona virus.
La nueva epidemia del corona virus (COVID-19) ha sido manejada por los europeos y los estadounidenses bajo el lema de que esta epidemia es imparable. Se dice que tal vez podemos retrasarlo, pero finalmente la misma cantidad de personas saldrá contagiada. Hasta podría ser mejor así, ya que una parte importante de la población saldría inmunizada y así evitaríamos un brote posterior de la epidemia. Incluso se ha manifestado que los esfuerzos para detener la epidemia no tienen base científica, y serían más bien el resultado de políticos ansiosos por mostrar que "están haciendo algo". En otras palabras, puro populismo. Esto carece completamente de sentido.
El porqué el embargo contra Venezuela es criminal
La gestión de la economía venezolana ha sido increíblemente incompetente y desastrosa, a pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo. Las sanciones y el embargo contra Venezuela han acelerado el declive de la economía, con la inflación bordando la hiperinflación, una economía en colapso y una migración masiva. Hay mucho que criticar en cuanto a la gestión del gobierno venezolano, y por cierto en cuanto a la gestión de la oposición, también. Pero las sanciones y el embargo constituyen una política errónea, causando más sufrimiento para el pueblo venezolano. Reconocer a un auto-proclamado presidente y apoyar un levantamiento fallido es convertirlo en una farsa. Es una vieja política de los Estados Unidos tratar a sus enemigos de esta manera. Pero es difícil comprender lo que está haciendo la Unión Europea, apoyando esta política. De aquí en adelante los europeos ya no pueden culpar al gobierno venezolano. Han decidido asumir una responsabilidad compartida por el sufrimiento del pueblo venezolano.
Cuando Mauricio Macri ganó la Presidencia argentina en 2015, había alegría en Washington, la Unión Europea y, sobre todo, entre la derecha latinoamericana. Finalmente, se librarían del gobierno incompetente y populista en Argentina. "Los tecnócratas al rescate", escribió la revista inglesa "The Economist", y afirmó que Macri "está eligiendo tecnócratas bien considerados para ocupar los principales puestos económicos". Lamentablemente, después de haber hecho un intento heróico de rescatar al país, Macri perdió las elecciones presidenciales en octubre de 2019 y los mismos malvados populistas están de regreso. Esto es lo que nos quiere hacer creer la mayoría de la prensa internacional. No solo están equivocados, es una distorsión flagrante de los hechos.
La guerra comercial de Estados Unidos contra China cambiará la historia (2)
La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.
La guerra comercial de Estados Unidos contra China cambiará la historia (1)
La guerra comercial que Estados Unidos ha desatado contra China cambiará la historia del siglo XXI, independientemente de si los dos países al final llegan a un acuerdo o no. Señala la decisión de EE.UU. de impedir que China se convierta en una superpotencia económica, utilizando cualquier medio disponible. Pero esta es una política extremadamente peligrosa y además condenada al fracaso. China tiene más de cuatro veces la población de EE.UU. A medida que se desarrolle, su economía superará inevitablemente a la de EE.UU. No hay nada que EE.UU. pueda hacer para evitarlo, así que tendrá que conformarse con esta realidad, quiera o no. Desafortunadamente, no es así como lo ve una parte importante de los círculos de poder de EE.UU.
Sí, Estados Unidos es un país disfuncional. Pero, ¿importa?
Se dice muchas veces que la principal fortaleza del sistema político de los Estados Unidos son sus controles y contrapesos. Las tres ramas del gobierno hacen contrapeso entre sí, y la prensa libre y la sociedad civil en sus muchas formas contribuyen con más controles al sistema. A veces efectivamente es así. Pero en muchos casos el resultado es un punto muerto y un sistema no funcional. Lo más preocupante es que en el caso fundamental de la guerra y la paz, simplemente no funciona, poniendo al mundo entero en peligro.
It has been common to say that the main strength of the US political system is its checks and balances. The three branches of Government are balancing each other out, and the free press and civil society in its many forms contribute with more checks on the system. Sometimes this is still true. But in many cases the result is dead-lock and a non-functional system. Most worrying is that in the fundamental case of war and peace, it simply does not work. This puts the whole world in danger.