Noruega, Canadá, Australia y Rusia son países desarrollados que se han beneficiado de los buenos precios de las materias primas durante la última década. Han recibido un flujo de dinero producto de los beneficios extraordinarios de las materias primas. Sin embargo, ahora se terminó su suerto ya que los precios han caído dramáticamente. No es sólo el petróleo, el gas y el carbón. La mayoría de los minerales (hierro, cobre, etc.) han caído también, al igual que los productos agrícolas como la soja, el trigo, etc. ¿Cómo pueden adaptarse a estos nuevos tiempos?
Lo primero que cede en estos casos es casi siempre el tipo de cambio. Cuando el dinero fácil fluyó en estos países, las monedas subieron de valor, se convirtieron en países de alto costo, y todos los demás sectores, en particular la industria, lucharon por mantenerse competitivos (lo que se denomina "la enfermedad holandesa"). Incluso, aún cuando se esforzaron para evitar que esto ocurriera, como ha sido el caso de Noruega, se han vuelto inevitablemente cada vez más dependiente del sector de materias primas. No sólo constituyen sus principales productos de exportación, sino que otras partes de la economía se han enfocado igualmente en la venta de servicios y equipos al sector extractivo. Así que los noruegos se han convertido en expertos en la extracción de petróleo en el alta mar, los canadienses se han convertido en expertos en la explotación insostenible de arenas bituminosas, los australianos son campeones mundiales en la minería sucia del carbón, y los rusos se han convertido en expertos en explotación de petróleo, gas y minerales en zonas remotas. Así que la resaca no se limita sólo al sector de materias primas, afecta de manera profunda toda la economía y la sociedad.
La forma más tonta de actuar de un país en estos casos es pretender que no ha pasado nada. "Es sólo un ajuste del mercado, los buenos tiempos volverán pronto." Así que tratan de mantener el valor de su moneda a toda costa. Los rusos hicieron esto durante casi un año, haciendo mella en sus reservas de divisas, antes de finalmente permitir que el rublo flotara en la segunda mitad de 2015, dando lugar a una caída precipitada (pero absolutamente necesaria) del valor del rublo. Los otros países tenían desde ya monedas que flotaron libremente, así que la devaluación ocurrió de manera más gradual.

La devaluación trae un dolor inmediato. Los bienes importados se encarecen así que la inflación tiende a subir. No necesariamente con mucho, sin embargo, ya que algunas de las importaciones provienen de otros países, que han devaluado su moneda también, y la caída de los precios de las materias primas (sobre todo del petróleo) tiende a mitigar la subida de los precios. En efecto, el único país de los cuatro que ha experimentado una inflación grave es Rusia (casi un 13% en 2015).
Pero, por desgracia, aunque la devaluación de la moneda trae más equilibrio a la economía, los cambios estructurales que tienen que llevarse a cabo es un proceso más largo: tienen que aprender a vivir de hacer algo más que simplemente extraer petróleo y minerales. Algunos sectores que han logrado sobrevivir la locura del auge de las materias primas se pueden beneficiar inmediatamente de la moneda más competitiva. Pero durante el auge, muchas industrias no lograron sobrevivir por el alto nivel de costos y desaparecieron. No vuelven tan fácilmente.
El impacto en la población varía. Noruega es el ejemplo más notorio de prudencia y ahorro, ya que el país aprovechó el auge petrolero para constituir un fondo de ahorro de 840 mil millones de dólares (lo que corresponde al 170% del PIB). Noruega ha comenzado a echar mano de este fondo, lo que hace posible mitigar algo el impacto de la nueva realidad. Rusia tenía un fondo de ahorro también, pero relativamente más pequeño, y ya se ha prácticamente agotado. El gobierno ruso ha decidido no incurrir en déficits superiores al 3% del PIB, por lo que ha tenido que hacer recortes fuertes en el gasto público. En Canadá y Australia se han hecho algunos recortes de gastos pero más moderados, así que los déficits presupuestarios aumentarán (financiados por emisión de deuda pública).
Y, por supuesto, la balanza de pagos se encuentra bajo presión en los cuatro países. Los ingresos de las exportaciones se están desplomando, y aunque las importaciones también se han reducido, el efecto es notable. Noruega, que durante años ha tenido un enorme superávit en la balanza de pagos, ha visto ésto reducirse, aunque todavía tiene un superávit sustancial. Canadá y Australia han tenido un déficit todo el tiempo, pero no de un tamaño alarmante, ya que tienen fácil acceso a financiamento internacional, así que (aún) no están en aprietos.

Rusia es una historia diferente. El país ha tenido un superávit durante muchos años, lo que ha ayudado a que haya acumulado grandes reservas internacionales. A medida que el país está excluido de los más importantes mercados financieros internacionales, como resultado de las sanciones internacionales por su papel en Ucrania, parece que el gobierno está decidido de seguir con un superávit en la balanza de pagos, incluso en esta difícil situación económica. Esta es una de las razones por las cuales es el único de estos países a experimentar una contracción de la economía. Así que el país está actualmente pagando su deuda internacional (privada - la deuda pública es insignificante) a pesar de la situación económica desfavorable, sin echar mano de sus reservas internacionales, que todavía son bastante apreciables.

Por lo tanto, la conclusión es que ninguno de estos cuatro países van rumbo a un colapso económico. Pero todos ellos se enfrentan a la difícil tarea de reestructurar sus economías, un reto que aumenta a la medida que los precios del petróleo sigan cayendo. Canadá tiene que aprender a exportar algo más que pretroleo de arenas bituminosas, y Australia tiene que enfrentarse a la realidad de que el auge del carbón se terminó - para siempre. Noruega tiene que encontrar otras cosas que hacer también. Incluso su enorme fondo ahorro no es suficiente para las próximas décadas, y es probable que la explotación planificada de sus grandes reservas de gas y petróleo en alta mar y en el Ártico nunca llegue a ser rentable. Los rusos están, sin duda, en el mayor aprieto, pero tienen al menos la ventaja de un mercado interno muy grande, que puede beneficiarse de la extrema devaluación del rublo. Sin embargo, esto requiere mucho más que la simple devaluación de la moneda. El futuro nos dirá si tendrán la capacidad para enfrentar este reto.
Fuentes:
1. Los datos de la dependencia de las exportaciones de productos se han calculado a partir de: UNCTAD Handbook of Statistics 2015. Incluye las exportaciones de alimentos.
2. Los datos sobre el crecimiento del PIB son del FMI. Es posible que las previsiones para 2016 pueden sean demasiado optimistas ya que los precios de las materias primas siguen cayendo al inicio de 2016.
3. Los datos sobre la Balanza de pagos son de diferentes fuentes. También éstos pueden ser demasiado optimistas.
