17 03 2024

No hay por qué temer la desinformación rusa: Occidente se desinforma sorprendentemente bien por sí solo

Biden prometió en marzo de 2022 que las sanciones reducirían el PIB ruso a la mitad y sacarían a Rusia de la lista de las 20 economías más grandes del mundo. Biden prometió en marzo de 2022 que las sanciones reducirían el PIB ruso a la mitad y sacarían a Rusia de la lista de las 20 economías más grandes del mundo. Fuente: twitter

Desafortunadamente, las campañas de desinformación son parte normal de la rivalidad política y ciertamente aún más en tiempos de guerra. La desinformación exitosa puede ser una herramienta poderosa. Sin embargo, existe el riesgo de que uno acaba creyendo su propia desinformación, lo que conllevaría decisiones fatales tomadas sobre la base de premisas equivocadas. Parece que eso es lo que está sucediendo en la guerra de Ucrania. Es extremadamente peligroso.

En la guerra, la verdad es la primera víctima”, según el antiguo dramaturgo griego Esquilo. Así que la desinformación tiene una larga historia. El general y filósofo chino Sun Tzu advirtió hace 2,500 años: "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla."

Conocerse a si mismo y conocer a su enemigo no es sólo una cuestión de recopilar información. Se trata ante todo de tener la capacidad de analizar la información recopilada para llegar a comprenderse a si mismo y al enemigo. Por supuesto, para movilizar a su propio pueblo es normal demonizar al enemigo exponiendo lo malvado que es, cómo mata deliberadamente a mujeres y niños, etc. Para animar al pueblo se puede explicarles que el enemigo es cobarde, está mal preparado, tiene armas obsoletas y una moral baja entre sus tropas, y por lo tanto que la victoria es segura y tal vez incluso que se logrará pronto (aunque sería bastante estúpido ya que el engaño quedaría expuesto cuando resulta que no es cierto). Pero basar la planificación política y militar en esta imagen falsa del enemigo es el camino seguro al infierno.

Dado que los países de la OTAN han definido la guerra entre Ucrania y Rusia como su propia guerra, no sorprende que la cobertura mediática en Occidente exponga los siniestros actos de los rusos y que intente convencer a sus poblaciones que Rusia puede ser derrotada, militar y económicamente. Todo esto es normal. Sin embargo, lo sorprendente es que los consejos que los gobiernos reciben de sus especialistas militares, políticos y económicos se basan en la misma imagen distorsionada del enemigo. Creía ingenuamente que los líderes políticos de los países de la OTAN, a puertas cerradas, recibían de sus propios analistas militares una imagen más real de la situación, y que a pesar de su retórica estaban actuando basándose en información sobria y un análisis serio. Resulta que no es el caso. La información que reciben de sus “especialistas” es la misma desinformación que difunden los medios de comunicación y, en consecuencia, los consejos que reciben son, en el mejor de los casos, inútiles. Resulta que se están engañando a sí mismos con su propia desinformación. Eso da miedo.

Durante los más de dos años de guerra en Ucrania ha quedado claro no sólo que la OTAN no entiende a Rusia. Es peor. No quiere entenderlo. No comprende los motivos detrás de la intervención de Rusia, no comprende el papel de Presidente Putin y lo que lo motiva, no comprende los sentimientos y el pensamiento del pueblo ruso, no comprende al ejército ruso y no comprende en absoluto la economía rusa. Ése es el camino seguro hacia decisiones equivocadas, enormes pérdidas y, al final, la derrota.

Lo sorprendente es que parece que no hay ningún aprendizaje. Tanto los medios como los gobiernos confían una y otra vez en los mismos especialistas que les han proporcionado información y consejos que han demostrado ser absolutamente erróneos. Quizás no debería sorprender. Hay un dicho en español que dice que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Podríamos añadir: no solo dos veces, sino repetidas veces. Es tentador afirmar que si se hubiera tratado de una empresa privada, todos estos especialistas y asesores habrían sido despedidos sin piedad por inútiles. Pero no es necesariamente cierto: basta con echar un vistazo a lo que ha estado sucediendo en la empresa norteamericana Boeing durante las últimas décadas. Ellos también se niegan a aprender.

Este autoengaño se ha practicado principalmente en tres áreas: militar (“Rusia está a punto de ser derrotada”), económica (“la economía rusa está en ruinas) y política (“Rusia se está haciendo pedazos”). ¿Cómo se puede llevar a cabo de esta manera un análisis serio y tomar decisiones acertadas? No debe sorprender que la política de los países de la OTAN haya sido un desastre. Para los nacionalistas ucranianos y, en última instancia, para ellos mismos.

En marzo de 2023, 4 de los tanques Abrams entregados por Estados Unidos a Ucrania fueron destruidos. La foto es del tercer tanque, que fue alcanzado el 6 de marzo por un tiro de un tanque ruso T-72 directamente en el blanco.

Si comenzamos por el ámbito militar, hay en un artículo en Responsible Statecraft” una recopilación no muy halagadora de predicciones hechas por la comunidad de especialistas de la OTAN sobre el resultado esperado de la contraofensiva ucraniana en 2023. En realidad, es una lista de la crema y nata de OTAN: Lloyd Austin, Jens Stoltenberg, Jake Sullivan, David Petraeus, Ben Hodges, Edward Luttwak, Richard Hooker, etc. Solo para citar dos de ellos: Paul Massaro, asesor político senior de la “Comisión de Seguridad y Cooperación en Europa("Commission on Security and Cooperation in Europe"): “Se acerca la victoria total de Ucrania. Más temprano de lo que piensas”, y el ex jefe del Estado Mayor británico, General Richard Dannatt: “Después de la exitosa contraofensiva de Kiev, Vladimir Putin 'podría ser expulsado del Kremlin de un solo escobazo'”. No sólo demostraron estar equivocados, sino que demostraron estar completamente equivocados. Estas mismas personas todavía están por ahí haciendo disertaciones en los Centros de Estudios de la OTAN, proporcionando información especializada y comentarios en los medios de comunicación y asesorando a los gobiernos de la OTAN. Sin nadie para contradecirles. Como anota secamente el artículo: “Los analistas deberían separar lo que quisieran que sucediera de lo que, desde un punto de vista más objetivo, es más probable que realmente suceda”. No lo hacen.

En cuanto al ámbito económico, la situación no es mejor. Desde 2014, Occidente ha subestimado sistemáticamente la economía rusa. Pensaron que las sanciones contra Rusia tras la anexión de Crimea en 2014 serían devastadoras. “La economía rusa está hecha trizas”, dijo el ex presidente Barak Obama en su discurso sobre el estado de la Unión en enero de 2015. Supongo que esto es lo que le dijeron sus asesores. Estaba equivocado. John McCain afirmó que “Rusia es una gasolinera disfrazada de país”. Él también se equivocó.

El presidente norteamericano actual, Joe Biden, continúa en la misma línea que Obama. En marzo de 2022, dijo a una entusiasta prensa estadounidense: “La economía (rusa) está en camino de reducirse a la mitad en los próximos años. (…) Pronto ni siquiera estará entre los 20 economías más grandes del mundo (Aplausos)”. Su Ministro del Tesoro, Janet Yellen, afirmó en diciembre de 2023: “Durante casi dos años, nuestras sanciones han debilitado significativamente la economía rusa y socavado el esfuerzo bélico del Kremlin”. ¿Así? Intente buscar en Google El futuro de la economía de Rusia” y obtendrá titulares como: “El aumento del PIB de Rusia debido al gasto militar oculta problemas económicos más amplios”, “La 'resiliencia' económica rusa no es lo que parece”, “La economía de Rusia está por entrar en tiempos difíciles”, “Cómo Putin canibaliza la economía rusa para sobrevivir personalmente”, “Por qué se está acabando la suerte de la economía rusa”, “Putin puede parecer confiado, pero el futuro de Rusia es sombrío. “Putin dejará a Rusia en ruinas”, Rusia está quemando su futuro”, etc. Me pregunto si eso es lo que los asesores de Estados Unidos y la UE les están diciendo a sus patronos, o si extraoficialmente reciben una evaluación más sobria. Me temo que no.

 

El presidente norteamericano Joe Biden prometió en marzo de 2022 que el PIB ruso se reduciría a la mitad con las sanciones del Occidente. Tras una pequeña recesión en 2022, el PIB de Rusia siguió creciendo en términos de poder adquisitivo. Los datos para el período 2000-2022 provienen de la base de datos del Banco Mundial. 2023 es de Rosstat. 2024 es una proyección del FMI.

Hay signos de que últimamente los líderes de la OTAN están empezando a dudar de al menos parte de su propia narrativa. Se esperaría entonces que buscaran una salida al desastre en Ucrania. Parece que no es el caso. En cambio, su plan es involucrarse aún más. El presidente francés Macron, Polonia, los países bálticos y Finlandia han anunciado que podrían enviar tropas a Ucrania, lo que significa que están dispuestos a ir a la guerra contra Rusia. Estos países deberían aprender de su propia historia. Después de que la Alemania hitleriana ocupó casi toda Europa y finalmente atacó a la Unión Soviética, los países bálticos y Finlandia se unieron con entusiasmo a las tropas de Hitler. Sabemos cómo terminó eso para ellos. Después de que Napoleón Bonaparte conquistara la mayor parte de Europa, también invadió Rusia e incluso tomó Moscú. Al igual que Carlos XII de Suecia antes que él, el ejercito de Napoleón fue destruido y, al final, fue el zar ruso Alejandro I quien entró a París con sus tropas (junto con el resto de la coalición antifrancesa). Tomando en cuenta el nutrido ego de Macron, supongo que le gustaría vengarse de la derrota de Napoleón, y a Finlandia y los países bálticos de su humillante derrota en la Segunda Guerra Mundial.

Sólo un tonto subestima a su enemigo (como lo hizo Rusia al comienzo de la guerra de Ucrania). Lo dice Sun Tzu. Sin embargo, es exactamente lo que la OTAN ha estado haciendo desde 2014 y lo sigue haciendo. ¿Aprenderán antes que sea demasiado tarde?

 

 

 

 

 
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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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