08 10 2015

¿Por qué siempre terminamos siendo aliados de Al-Qaeda?

La arriesgada decisión de Rusia de involucrarse directamente en la guerra civil Siria ha sido recibida con protestas furiosas de parte de las potencias occidentales. La televisión inglesa BBC informa que la OTAN ha instado a Rusia a poner fin a los ataques aéreos "a la oposición y la población civil siria". Pero, ¿quienes son los que queremos defender contra los bombardeos rusos ? ¿Son las fuerzas opositoras “seculares y moderadas” que ahora están siendo golpeadas por los bombardeos rusos? Difícilmente.

Como escribe el corresponsal de Oriente Medio del diario inglés “The Independent”, Robert Fisk: "Los primeros ataques - lejos de ser dirigidos contra las llamadas "fuerzas moderadas" a quienes los EE.UU. hace tiempo ya han descartado - se dirigieron a aldeas turcomanas en el extremo noroeste de Siria, que desde hace muchos meses han sido ocupadas por cientos de combatientes chechenos.... Otros ataques no fueron dirigidos al Estado Islámico, sino a objetivos de los grupos armados del islamista Jaish al-Shams en la misma zona".

La coalición liderada por Estados Unidos está reclamando que Rusia - aparte de los bombardeos contra el Estado Islámico en el este del país - está atacando objetivos en Idlib, una provincia fronteriza con Turquía, ocupada desde marzo por los insurgentes islamistas. Los insurgentes están en esta área unidos en el “Ejército de la Conquista”, o Jaish al-Fatah en árabe, compuesta por una serie de grupos armados, en su mayoría islamistas, incluyendo el Frente Al-Nusra, afiliado sirio de Al-Qaeda, y Ahrar al-Sham, otro grupo armado grande, y algunos otros grupos menores, incluyendo grupos rebeldes que reciben armas avanzadas de los EE.UU. Cabe mencionar que Al-Nusra tiene un papel de liderazgo en esta coalición. Ahrar al-Sham es un grupo islamista con el cual los EE.UU. tienen contactos diplomáticos, ya que lo considera una fuerza revolucionaria con base popular, y el grupo armado islamista más fuerte, que no es afin al Estado Islámico. Si los ataques aéreos rusos resultan ser eficaces (un gran interrogante) y permiten al ejército sirio avanzar sobre el terreno, estos logros alcanzados por nuestros aliados islamistas podrían revertirse.

Así que la guerra civil continúa, nosotros y nuestros aliados turcos, saudís y qatarís apoyamos a los insurgentes islamistas, y los rusos, los iraníes y los iraquíes apoyan al Gobierno sirio. Surge la pregunta: ¿qué es exactamente lo que queremos que suceda en Siria como resultado de nuestro apoyo a los insurgentes islamistas? O bien, con el nuevo (horrible) término preferido por los estrategas y periodistas por igual: ¿cuál es el "juego final" que prevemos?

Antes de la intervención rusa, el "juego final" previsto por la alianza de Turquía, Arabia Saudita, Qatar, los EE.UU. y varios países europeos era que el avance de los insurgentes islamistas obligaría al presidente de Siria, Bashar al-Assad, a dimitir y dejar el poder a..... - sí, ¿a quién? Como afirma la revista norteamericana conservadora "Foreign Policy": "... la victoria, ya sea para el Estado Islámico o para el afiliado de Al-Qaeda, el Frente Al-Nusra, dejará a Damasco en manos de un régimen radical y extremadamente hostil. La creación de un gobierno rebelde "moderado" en Siria sigue siendo un producto de la imaginación de algunos oficiales estadounidenses muy optimistas".

A medida que los avances islamistas han ralentizado en los últimos meses, Turquía ha abogado fuertemente por la creación de una zona de "exclusión aérea" en el norte de Siria, donde los insurgentes estarían al abrigo de ataques aéreos del Ejército sirio, así como se hizo en Libia. Según el diario inglés Financial Times, los EE.UU., que están preocupados de que esta zona podría convertirse en un nido de extremistas islámicos, finalmente habrían cedido a la demanda turca, pero la campaña aérea rusa ha "echado por tierra los planes de la coalición de EE.UU."

No hay duda de que la intensificación del apoyo militar a los rebeldes sirios por parte de Turquía y Arabia Saudita (al parecer sin un claro consentimiento de los EE.UU.) ha debilitado al Gobierno sirio. Los Centros de mando comunes en Jordania para el frente meridional y en Turquía para el frente noroccidental parecen haber mejorado la coordinación entre los grupos armados islamistas. Pero aún así, es difícil imaginarse un escenario donde los sirios no-islamistas simplemente se rinden y deponen sus armas, teniendo en cuenta la ferocidad y el extremismo de sus adversarios, sean del Estado Islámico o no. Los islamistas "moderados" que conquistaron Idlib aparentemente no tomaron prisioneros. Los grupos rebeldes tomaran a mediados de septiembre un aeropuerto militar estratégico en Idlib (Abu al-Ḑuhūr), y según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una ONG pro-rebelde basada en el Reino Unido, los rebeldes ejecutaron al menos a 56 soldados que se habían rendido- y subieron al Internet un video de la ejecución, con todos los detalles sangrientos, al estilo del Estado Islámico. Además masacraron a aldeas drusas (cristianas). Estas son, al parecer, nuestros chicos que queremos defender. O "activos de la CIA" como se les llama.

Pueda que Obama tenga razón cuando afirma que la intervención rusa es un error garrafal, arrastrando a Rusia directamente a una larga e interminable guerra contra guerreros santos islámicos, apoyados por Arabia Saudita y los países occidentales. La coalición liderada por Estados Unidos se queja de que la intervención de Rusia prolongará la guerra civil. ¿Pero cual es el "juego final" que tienen en mente los rusos? Al parecer, no creen que el Ejército sirio pueda recuperar todo el territorio sirio. Su posición oficial es que quieren un proceso de negociación entre el Gobierno sirio y elementos de la oposición, seguido de elecciones con supervisión internacional, donde participan grupos islámicos moderados. Sin embargo, si la coalición liderada por Estados Unidos decide continuar financiando y apoyandoa a la rebelión, la guerra civil puede continuar muchos años más. Tal vez el riesgo de millones de refugiados dirigiéndose a Europa hará que este escenario sea menos probable, ya que los europeos van a insistir en que se ponga fin a la guerra. Pero, por otro lado, no estoy convencido de que la opinión de los europeos cuente en este contexto.

El ministro de Relaciones Exteriores de EE.UU., John Kerry, ha dicho que los iraníes y los rusos son absolutamente irresponsables, ya que permiten que la carnicería siria continúe por la suerte de un solo hombre: Bashar al-Assad. Creo que quien está obsesionada por el destino de un solo hombre como condición de una solución negociada es más bien la coalición liderada por EE.UU. Es poco probable que Bashar ostente mucho poder en Siria – deben ser más bien las fuerzas armadas que mandan. Ellas necesitan una persona aglutinadora y por el momento esta persona resulta ser Bashar. Tampoco es probable que los rusos y los iraníes estén particularmente interesados en la suerte de Bashar. Lo que pasa es que no ven ninguna alternativa por el momento. Los EE.UU., el Reino Unido y Francia, que - junto con Turquía y Arabia Saudita - han sido los más insistentes en deshacerse del hombre, no han presentado un escenario post-Bashar creible. Como están las cosas, el "juego final" en caso de una victoria islamista, respaldada por el Occidente, sería un escenario como él que vimos – y estamos viendo - en Libia. Se puede argumentar que el escenario libio es mejor que el actual gobierno sirio criminal y represivo – pero dudo que la mayoría de los sirios estarían de acuerdo.

La situación actual es extremadamente peligrosa. Políticos beligerantes de los EE.UU. quieren enfrentamiento con los rusos. La candidata presidencial Hillary Clinton y el ex-candidato presidencial John McCain quieren que se establezca de forma inmediata una "zona de exclusión aérea", incluso si implica derribar aviones de guerra rusos. McCain también quiere armar a los rebeldes islamistas con armas antiaéreas, "como lo hicimos en Afganistán". Y el ex-director de la CIA, David Petraeus, está proponiendo que los EE.UU. armen a Al-Nusra. ¿Están hablando en serio? ¿La coalición liderada por Estados Unidos debe armar con armas avanzadas a Al-Nusra, el brazo de Al-Qaeda en Siria, con el objetivo de convertir a Siria en otro Afganistán? Parece una teoría de conspiración. ¿Por qué es que siempre terminamos como aliados de Mujaheedins, Al Qaeda y otros guerreros santos? El argumento es que el enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo - y luego encontraremos la manera de hacer frente a estos nuevos amigos, una vez que hayan servido su propósito. De esta manera apoyamos a los extremistas islámicos en Afganistán, Libia y Siria, y la experiencia nos demuestra que no es tan fácil después lidiar con los monstruos que hemos criado.

Las guerras civiles son brutales y horribles. Ataques aéreos, sea con bombas "inteligentes" o no-"inteligentes", son armas toscas, sobre todo en una guerra civil, donde los civiles y los combatientes necesariamente se entremezclan. Basta ver los ataques aéreos israelíes en Gaza, los ataques aéreos en curso de Arabia Saudita en Yemen (en gran medida ignorados por la prensa), los ataques aéreos de la OTAN en Afganistán, las “bombas de barril” del ejército sirio o los "cañones del infierno" de los rebeldes sirios.

Lamentablemente, hay pocos ángeles en la guerra civil siria, y demasiados diablos y demonios. Todos los países que apoyan a las diferentes facciones de la guerra civil insisten en que lo hacen para que se debilite la otra parte y de esta manera se vea obligada a acudir a la mesa de negociaciones - y que los demás están obstaculizando una paz negociada. ¡No es serio!

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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