La intención de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia, alegando razones de seguridad nacional, ha llevado a la OTAN a afirmar de repente que necesita fortalecer su poderío militar en el Ártico. Una zona hasta ahora relativamente pacífica se ha convertido en un nuevo escenario de tensiones militares y carrera armamentística. Es una locura completa.

En Estados Unidos no tenemos ningún interés en ser guardianes bien educados y ordenados del declive controlado de Occidente”, declaró recientemente el secretario de Relaciones Exteriores de EE.UU. Marco Rubio. Y añadió: “Vamos a renovar la civilización más grande de la historia de la humanidad”. Así que su mensaje es: “¡El imperio está de regreso!”.

La principal razón por la que la Unión Europea, a diferencia de China, cedió ante la ofensiva arancelaria de Donald Trump sin oponer resistencia, no radica en que su dependencia comercial de EE.UU. sea mucho mayor que la de China, sino en que la UE tiene otras prioridades, principalmente Ucrania; sus fuerzas militares dependen de EE.UU.; su burocracia está mal preparada para este tipo de conflicto; y la unión carece de coherencia interna si decidiera defenderse. Por lo tanto, es una presa fácil para un depredador como Trump.

El presidente norteamericano, Donald Trump, quiere transferir la responsabilidad de la guerra en Ucrania a la Unión Europea. Ha afirmado de forma burlesca que Ucrania, con el apoyo de la UE, puede ganar la guerra y restablecer las fronteras de 1991. EE.UU. les venderá con gusto las armas, pero la UE tiene que pagar. Así que ahora los países de la UE están hurgando en sus bolsillos. ¿Lograrán continuar la guerra hasta el final?

El Presidente de Ucrania, Vladimir Zelenski, y la Unión Europea pueden dar un respiro de alivio. Ya no hay riesgo inminente de paz en Ucrania. Trump dice que está decepcionado con los rusos y ha asegurado que Ucrania puede ganar la guerra y restablecer las fronteras de 1991. Prometió apoyo con armas estadounidenses durante el tiempo que sea necesario, con la condición de que alguien más pague. ¿Por qué fracasó Trump?

La decisión estratégica de los países europeos de apoyar incondicionalmente a Israel a pesar del genocidio y la limpieza étnica que está llevando a cabo en Gaza y la Cisjordania ocupada puede ser difícil de entender. Daña gravemente la reputación de los países europeos en el Sur Global y entre sus propias poblaciones. Desde lejos, huele a doble moral, y habría que estar ciego para no verlo. Hablar de "valores europeos" suena como lo que es: palabras vacías.

En los países europeos de la OTAN se ha formado un nuevo consenso político que sostiene que, como ya no pueden contar con una garantía automática de seguridad estadounidense, se enfrentan a una amenaza existencial y por lo tanto hay una necesidad urgente de un rearme drástico. Se dice que deberían estar preparados para una guerra con Rusia dentro de tres a cuatro años. Este consenso cuenta con el apoyo de todo el espectro político, de derecha a izquierda. El único problema es que los datos no lo respaldan.

Últimamente, la situación no pinta muy bien para la Unión Europea: estancamiento económico, informes que señalan una pérdida de competitividad en sectores clave, impacto económico negativo de la política de sanciones, creciente carga financiera de la guerra en Ucrania, y todo esto en medio de una confrontación entre Estados Unidos y China, etcétera. Hay formas de salir de este embrollo, pero factores políticos e institucionales ponen en duda la capacidad de la UE para lograrlo.

Mientras continúan las atrocidades en Gaza, las potencias occidentales, presuntos abanderados de la civilización contra la barbarie, continúan apoyando incondicionalmente a Israel, al mismo tiempo que les piden humildemente que por favor no maten a tantos civiles. Además de perder credibilidad, están creando futuros terroristas. Sólo podemos esperar que el hecho de que muchas personas decentes en Occidente, a pesar de sus gobiernos, estén mostrando su solidaridad con Palestina pueda limitar este daño.

La mayor parte de la izquierda europea y norteamericana se considera los guardianes de los derechos y valores universales. Hacen campaña a favor de sanciones y -en caso necesario- de la intervención militar contra los países o "regímenes" que no estén a la altura de estas normas universales, y esperan que sus gobiernos, Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN lleven a cabo las medidas punitivas necesarias para hacer cumplir las normas. No se han dado cuenta de que esto ya no es posible. Sobrepasa la capacidad del imperio.

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