22 02 2026

El imperio estadounidense: ¿Restauración o declive controlada?

El ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Marco Rubio, prometió en la Conferencia de Seguridad de Múnich restablecer el Imperio Occidental. El ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Marco Rubio, prometió en la Conferencia de Seguridad de Múnich restablecer el Imperio Occidental. Foto: MSC/Kuhlmann, https://securityconference.org/en/medialibrary/asset/marco-rubio-20260214-1032/

En Estados Unidos no tenemos ningún interés en ser guardianes bien educados y ordenados del declive controlado de Occidente”, declaró recientemente el secretario de Relaciones Exteriores de EE.UU. Marco Rubio. Y añadió: “Vamos a renovar la civilización más grande de la historia de la humanidad”. Así que su mensaje es: “¡El imperio está de regreso!”.

Al leer el discurso de Marco Rubio en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, es difícil no recordar al ex-primer ministro inglés Winston Churchill. Ante las predicciones sobre el fin del dominio colonial, declaró en un discurso de 1942: “No me he convertido en el Primer Ministro del Rey para presidir la liquidación del Imperio Británico”. Es el mismo mensaje de Donald Trump que transmite Rubio. La hegemonía mundial de EE.UU. no va a desaparecer, y utilizarán todos los medios, incluida la fuerza militar, para asegurarse de que no ocurra.

Vale la pena leer el discurso. Es una defensa sin tapujos de los imperios coloniales occidentales de los últimos 500 años, donde un pequeño continente que bordea la gran masa continental asiática conquistó y dominó el mundo entero: América del Norte y del Sur, África, Asia y Oceanía, y erradicó o esclavizó a sus habitantes. Según Rubio, el reciente declive del imperio se vio “acelerado por revoluciones comunistas ateas y por levantamientos anticoloniales”. “No debemos dejarnos atar por la culpa y la vergüenza”, afirma. “(Una política exterior sensata) restaurará (nuestro) lugar en el mundo y, al hacerlo, repelará y disuadirá las fuerzas de la destrucción de la civilización que hoy amenazan tanto a EE.UU. como a Europa”.

Cabe destacar que su discurso fue recibido con ovaciones de pie por los políticos europeos presentes. Debemos interpretarlo como una declaración de consentimiento europeo a esta renovada, agresiva y violenta política exterior estadounidense, cuyo objetivo es restaurar el Imperio Occidental. A no ser que es simple cobardía.

Marco Rubio recibió una ovación de pie de parte de los invitados a la Conferencia de Seguridad de Múnich. Captura de pantalla de video en X de la conferencia.

Las reacciones del Sur Global a este elogio descarado del colonialismo y el imperialismo han sido hasta ahora moderadas. La mayoría parece por prudencia haber optado por no hacer comentarios. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, habló de la necesidad de “gestionar con cuidado las diferencias entre las superpotencias", y el ministro de Asuntos Exteriores de la India, S. Jaishankar, afirmó que "India mantiene su compromiso con su política de autonomía estratégica" (y, dicho sea de paso, no confirmó la afirmación de Rubio de que India había prometido no comprar petróleo a Rusia: "India seguirá tomando decisiones independientes", afirmó). Uno de los más francos ha sido el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, quien, tras los elogios de Rubio al imperialismo, advirtió que África debería unirse y mantenerse firme para evitar ser explotada por su "roca, tierra y polvo". No es de extrañar que Trump lo odie (así como Churchill odiaba a Gandhi). No he visto comentarios ni del brasileño Lula da Silva ni de la mexicana Claudia Sheinbaum (quienes se abstuvieron de asistir a la conferencia).

Incluso con las limitadas reacciones del Sur Global, no cabe duda de que el mensaje fue escuchado: “el colonialismo fue algo bueno que les trajo el cristianismo y la civilización a ustedes, los salvajes”. Occidente no se arrepiente ni de la trata de esclavos ni de la explotación de sus colonias y otros países sometidos del Sur Global. Les enorgullece más bien. Y ahora el imperio quiere revancha.

Como ya he comentado, no creo que va a funcionar para EE.UU. y sus aliados/vasallos europeos por la sencilla razón de que un imperio que no se basa en el dominio económico está condenado al declive, por muy impresionante que sean sus fuerzas armadas. Y Occidente está perdiendo gradualmente su dominio económico, no solo ante China, sino también ante otros países del Sur Global.

Lo que me parece interesante en todo esto es la reacción de la UE y sus países miembros. ¡Piénsenlo: ovaciones de pie ante esta diatriba sin vergüenza! Creo que también ha sido notado en muchos países del Sur Global. Deja claro que la UE no es un contrapeso a la reciente versión más cruda del imperialismo norteamericano, sino que forma parte de él. Como escribió un comentarista de India: “La verdad es que me gustó el discurso. Prefiero siempre un enemigo grosero y honesto a un falso "amigo" con labia“. Tiene toda la razón.

La UE ahora quiere su propio ejército. ¿Realmente creemos que será una fuerza para el bien? ¿O será un medio para restaurar el antiguo poder colonial y la hegemonía europea? Foto del parlamente europeo.

¿Deberíamos entonces esperar que la Unión Europea se rearme y empiece a constituir un contrapeso a EE.UU.? Pienso que los países de la UE deben poder defenderse, pero el peligro es que esto se transforme fácilmente en algo más agresivo y expansionista, no solo contra Rusia y China, sino contra la mayor parte del Sur Global. La mayoría de los países líderes de la UE han participado con entusiasmo en las aventuras militares de EE.UU. en Yugoslavia, Iraq, Afganistán y Libia, y apoyan, junto con EE.UU., el genocidio y la limpieza étnica de Israel en Gaza y la Cisjordania ocupada. No se pronuncian en contra del bloqueo naval estadounidense a Venezuela y Cuba, que claramente viola el derecho internacional. No les importa el secuestro del presidente de un país soberano (de todos modos, no les cae bien). No advierten a EE.UU. contra una nueva guerra ilegal a Irán, que parece inminente. Aceptan en silencio la versión más cruda de la Doctrina Monroe de Trump, lo que significa que EE.UU. se siente con derecho de hacer lo que quiera en las Américas (solo que no toque Groenlandia, por favor). Supongo que la UE, si tuviera su propio ejército, intentaría imponer su voluntad en lo que considera su propio territorio: África. No augura nada bueno. Vale la pena recordar que Europa tiene la mala costumbre de iniciar guerras que luego se convierten en guerras mundiales. Siempre están seguros de tener razón. El sentirse moralmente superior y la agresión son, por desgracia, frecuentemente compañeros de viaje. Y parece ser una especialidad europea, incluso ahora con EE.UU. al mando.

Creo que la mayoría de los países del Sur Global se sentían optimistas sobre las perspectivas de un nuevo mundo multipolar. Tendrían la libertad de cooperar con quien quisieran y tendrían la ventaja de poder decir: “Si Uds. no quieren cooperar con nosotros, otros lo harán”. Sería una competencia sana. Pero Trump ha dejado claro, con un silencio ensordecedor por parte de la UE, que esto no es una opción. EE.UU. decidirá con quién puede colaborar y con quién no. No aplica necesariamente solo a China y Rusia. También se aplica a la UE. Un ejemplo reciente: EE.UU. acaba de lograr presionar a Perú para que compre aviones de combate F-16 estadounidenses en lugar de Gripen suecos. La doctrina Monroe en pleno funcionamiento.

Cabe recordar lo que le sucedió al primer ministro danés, Jens Otto Krag, quien en 1960 en la Asamblea General de la ONU presentó una propuesta de desarme que incluía a Groenlandia. Sin consultar primero a EE.UU. El entonces presidente estadounidense Eisenhower le preguntó entonces: "¿He entendido bien que Dinamarca quiere vendernos Groenlandia?". Tras lo cual la propuesta fue desechada discretamente. Eso es lo que en Europa solía llamarse "finlandización". Un término peyorativo que se utilizó como argumento para no aceptar discutir la neutralidad de Ucrania con Rusia antes del inicio de la guerra. Pero no hay razón para sorprenderse. El doble rasero no es nada nuevo para la UE. Es más bien pura rutina. Sin rubor. La próxima vez que empiecen a hablar de "valores europeos", deberíamos pedir un respiro.

Como se mencionó, Trump ha dejado claro que su tarea no es gestionar el declive del Imperio. Igual que Churchill. Quizás valga la pena recordar que Churchill añadió a la declaración citada anteriormente: “Para esa tarea habría que buscar a otra persona. Esta “otra persona” resultó ser el primer ministro laborista Clemens Attlee, quien tuvo que presentar la ley de independencia de la India al Parlamento británico en 1947. La descolonización que Trump aparentemente aborrece tanto entonces continuó durante las siguientes décadas.

Una buena pregunta es la siguiente: ¿quién gestionará el declive de EE.UU. después de tres años más con Trump? Si es que el mundo todavía sigue en pie, obviamente.

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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