¿Cómo podría ser el posible final de la guerra en Ucrania?
Antes de analizar estas posibilidades, echemos un vistazo a la situación actual y la relación de fuerzas.
Hasta hace poco, la teoría era que Rusia quedaría agotada por la guerra y las sanciones, y que cuanto más se prolongue la guerra, más debilitada quedaría Rusia, económica y militarmente. Las economías combinadas de los países de la OTAN son mucho mayores que la de Rusia, por lo que el costo del apoyo financiero y militar a Ucrania es mínimo. En realidad, la guerra es un regalo del cielo para la OTAN ya que constituye una forma barata de eliminar un rival, y cuanto más tiempo dure, mejor.
Pero eso era la teoría. La realidad en este momento no parece muy halagüeña para la OTAN. A pesar de la posición oficial de la UE y EE.UU. de que “el tiempo no favorece a Rusia”, parece cada vez más que eso es el caso. No creo que el resultado de las elecciones presidenciales en EE.UU. importen mucho. Kamala Harris promete continuar la estrategia de Biden de “el tiempo que sea necesario” y, a pesar de la retórica de Trump, la realidad es que durante su primera presidencia dejó que los halcones del Partido Republicano manejaran la política exterior (Mike Pompeo, John Bolton y otros personajes horribles). Sin embargo, sea quien sea el presidente, EE.UU. tiene otras preocupaciones además de la Ucrania de Zelenski, que cada vez parece más a un pozo sin fondo. EE.UU. está involucrado hasta el cuello en las guerras de Israel en Oriente Medio y está en proceso de intensificar su confrontación con China. Al mismo tiempo, EE.UU. tiene un déficit presupuestario horrendo, que no puede continuar indefinidamente. En algún momento los políticos del país estarán obligados a enfrentar la triste realidad y tomar unas decisiones difíciles que hasta ahora se han negado a tomar (aumentar los impuestos o recortar el gasto). Por lo tanto, es de esperar que el apetito por los paquetes de ayuda de “el tiempo que sea necesario” a la Ucrania de Zelenski disminuya. Así que supongo que los paquetes de ayuda continuarán, pero serán cada vez menos generosos.

En la UE se están reforzando los partidos políticos que se muestran reacios a seguir apoyando a Ucrania. Hasta ahora se trataba sobre todo de partidos de derecha, pero ahora también está en ascenso en Alemania una escéptica de izquierdas, Sarah Wagenknecht, y en Francia Jean-Luc Mélenchon. Foto de Wikimedia.
En la UE, el deseo de continuar la guerra también está disminuyendo. Los líderes de la UE se enfrentan a una creciente rebelión interna de los partidos de extrema derecha, que al mismo tiempo son reacios a seguir apoyando incondicionalmente a la guerra en Ucrania. A esto se suma ahora la creciente resistencia de algunos partidos de izquierda en Alemania y Francia. Al mismo tiempo, la economía de la UE está estancada y Alemania enfrenta un crecimiento negativo tanto en 2023 como en 2024. Con un gobierno extremadamente impopular, Alemania ha entrado en modo de crisis, que probablemente durará al menos hasta después de las próximas elecciones parlamentarias, programadas para septiembre de 2025, y es probable que el financiamiento a Ucrania disminuya. Sin Alemania, la UE está paralizada. De poco sirve que exista un club de pequeños países agresivos (los países nórdicos y bálticos) que están dispuestos a sacrificar “lo que sea necesario” para continuar la guerra.
Por otra parte, Rusia sigue teniendo un desempeño económico relativamente bueno, aunque el crecimiento económico parece estar moderándose en la segunda mitad de 2024. La guerra es costosa para Rusia, tanto en soldados muertos o heridos como en gasto militar. Pero al mismo tiempo Rusia se está reindustrializando y los ingresos reales de la población están creciendo. Este artículo en el medio de comunicación “The Hill” (cercano al partido demócrata) debería ser una lectura serenante para aquellos que predicen un colapso inminente de Rusia (y son muchos).
Finalmente, si observamos el campo de batalla en Ucrania, los rusos están obviamente avanzando, aunque lentamente. La dura realidad es que cuanto más dure la guerra, más duras serán las condiciones de paz, y este mensaje parece estar filtrándose lentamente.
Mientras que los políticos de la OTAN no pueden hablar abiertamente sobre posibles “rampas de salida”, la clase parlanchina ha comenzado a discutir los posibles escenarios.
El primer escenario, y el más comentado en los círculos de la OTAN, es lo que se llama la “solución de Alemania Occidental”, donde un alto el fuego congela las líneas del frente donde están. Pero no habrá tratado de paz, ni reconocimiento oficial por parte de Ucrania de la pérdida de territorio, y Ucrania obtendrá la membresía de la OTAN dentro de estas fronteras, consideradas temporales. Esto es apoyado por los de línea dura en la OTAN como Jens Stoltenberg, Petr Pavel, Anders Fogh Rasmussen y otros.
En mi opinión, este escenario es muy improbable. El objetivo principal de Rusia ha sido durante todo este tiempo evitar que Ucrania entre a la OTAN y asegurar el país como un estado no-alineado. No era de apropiarse de territorio. Insistir en la entrada de Ucrania a la OTAN es insistir en la continuación de la guerra.
El segundo escenario es la “solución finlandesa”. Finlandia luchó como aliada de la Alemania nazi contra la Unión Soviética en la segunda guerra mundial y, después de capitular en 1944, se firmó un tratado de paz entre la Unión Soviética, el Reino Unido y Finlandia. Implicaba el regreso a las fronteras anteriores a la guerra, la desmilitarización, la desnazificación y el estatus neutral. Después de eso siguieron décadas de coexistencia pacífica y cooperación. Quiere decir que hasta ahora, por que al parecer Finlandia ahora busca venganza.

Según los acuerdos de Minsk de 2015, firmados por Ucrania, Bielorrusia, Rusia, Alemania y Francia, Donbass quedaría como parte de Ucrania, pero con cierto nivel de autonomía. Los acuerdos de Minsk fueron posteriormente rechazados por Ucrania.
Este segundo escenario es muy parecido a lo que Rusia intentó lograr a través de los Acuerdos de Minsk en 2015 y las negociaciones de paz en Ankara en la primavera de 2022 (incluidas las garantías de los derechos de la población rusa y rusohablante). En los acuerdos de Minsk solo Crimea pasaría a ser parte de Rusia, mientras que en los acuerdos preliminares de Ankara aún estaba por discutirse el estatus de Donbass. Esto es muy similar a las condiciones presentadas por Rusia recientemente, con la diferencia de que ahora las condiciones se han endurecido de modo que no solo Donbass, sino también dos provincias sureñas más pasarían a ser parte de Rusia. La “solución finlandesa” fue mencionada por el presidente francés Macron en 2022, pero desde entonces ningún líder occidental que yo sepa se ha pronunciado a favor de ella. Como este escenario es rechazado tanto por Ucrania como por sus patrocinadores occidentales, por el momento no es una opción viable. Así que la guerra tendrá que continuar, al menos hasta que Rusia haya tomado el control total de la provincia de Donetsk, lo que tal vez podría suceder a mediados de 2025. Entonces tal vez se pueda discutir una “solución finlandesa”.
Si no se logre una paz negociada, veo dos escenarios más.
El tercer escenario es el colapso del ejército ucraniano o el colapso del gobierno de Zelenski. A medida que aumenten las pérdidas y la movilización forzada en Ucrania se vuelva cada vez más impopular, el ejército ucraniano estará sin duda bajo una enorme presión. También parece que la popularidad de Zelenski se está erosionando y sus rivales políticos están percibiendo una oportunidad de capturar el poder (el ex presidente Petro Poroshenko, el alcalde de Kiev Vitaly Klitcho, la ex primera ministra Yulia Tymoshenko y otros). Es difícil saber cuán probable es este escenario, pero en este caso será Rusia la que dicte los términos de la paz. Eso probablemente significaría que Ucrania también pierda el control sobre Odessa y, por lo tanto, su libre acceso al Mar Negro (por ejemplo, si Odessa obtiene el estatus de región autónoma dentro de Ucrania).
El cuarto escenario es que la OTAN envíe tropas para evitar un colapso del ejército y el gobierno ucranianos. Los instructores militares ya están allí, probablemente operando el equipo más sofisticado de la OTAN, pero enviar un contingente militar para participar en los combates implicaría una guerra directa entre la OTAN y Rusia. Hay muchos fanáticos en el bando de la OTAN que quieren eso: políticos de peso en el Reino Unido, los países nórdicos y bálticos, y quizás incluso Emmanuel Macron y Ursula Van der Leyden. Pero será cada vez más difícil llegar a un acuerdo en la UE para una guerra directa con Rusia. Por eso creo que ahora es menos probable que hace un año. Las consecuencias de este escenario son difíciles de imaginar, ya que la situación puede salirse de control fácilmente y terminar en un desastre. Esperemos que hay políticos de sangre fría que puedan controlar estos fanáticos para que esto no suceda. Pero no podemos estar seguros.
Pero ¿no falta un quinto escenario? ¿Uno en el que Zelensky obtenga todo el dinero y las armas que necesita y tenga las manos libres para utilizar los nuevos aviones de combate F-16 para enviar misiles proporcionados por la OTAN a Rusia, cambiando así el rumbo de la guerra? Pocos creen que unas armas milagrosas puedan cambiar el curso de la guerra. Además, Rusia ya ha advertido de que si los ucranianos obtienen las manos libres para utilizar sus misiles de la OTAN en territorio ruso, Rusia se sentirá libre de proporcionar armas similares a los adversarios de la OTAN. Podrían ser misiles antibuque Onyx para que los hutíes los utilicen contra los buques de guerra de la OTAN en el Mar Rojo, misiles Iskander para que las milicias iraquíes ataquen las bases estadounidenses en la región o incluso misiles hipersónicos Kinzhal para Irán. En realidad, EE.UU. está bastante expuesto en Oriente Medio. Creo que se lo pensarán dos veces, incluso en el improbable caso de que el impredecible Trump gane la presidencia.
Los países de la OTAN temen que una derrota en Ucrania debilite la alianza, ya que se sumaría a los desastres en Afganistán e Iraq. El historiador e intelectual francés Emmanuel Todd, que está de gira para promocionar las traducciones de su libro “La défaite de l’Occident” (“La derrota del Occidente”), dice en una entrevista con el periódico italiano Corriere di Bologna que “la OTAN se “desintegrará” si Ucrania pierde su guerra con Rusia”, y que esto liberaría a Europa (de la dominación estadounidense). No creo que tenga razón. Creo que la OTAN sobrevivirá a una derrota en Ucrania, pero, por supuesto, el prestigio internacional de la organización sufrirá, y será más evidente que un mundo multipolar está emergiendo. Después de una derrota en Ucrania será necesario un debate serio sobre un futuro acuerdo de seguridad para Europa, pero esa es otra historia.
¿Conclusión? No hay ninguna probabilidad inmediata de una solución negociada. Tal vez después de un año más de lucha y matanzas. Esto no depende de Ucrania. Depende de los patrocinadores occidentales de Ucrania. Y todavía no han llegado a ese punto.
Son tiempos peligrosos. Como escribió el marxista italiano Gramsci en 1930 (desde su celda): “El viejo mundo está muriendo y el nuevo lucha por nacer: ahora es el tiempo de los monstruos”.
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Yo he escrito sobre el conflicto en Ucrania desde 2014. Pulse los enlaces abajo para leerlo.
Abril de 2014: ¿Será que la UE sabe lo que está haciendo en Ucrania?
Septiembre de 2014: Será que las sanciones afectarán a Rusia?
Noviembre de 2021: Cómo conservar la paz en Europa
Diciembre de 2021: ¿Ha decidido la OTAN sacrificar a Ucrania?
Abril de 2022: Parece que la OTAN decidió sacrificar a Ucrania
Enero de 2023: Ay, ¡qué bonita la guerra!
Mayo de 2023: ¿Que pasa si Ucrania pierde la guerra?
Julio de 2023: ¿Para qué mueren los ucranianos?
Octubre de 2023: Una duda: ¿Quién es exactamente que está siendo derrotado estratégicamente en Ucrania?
Febrero de 2024: Ahora se está volviendo peligroso.
Julio de 2024: Así se garantiza que las matanzas en Ucrania continúen
Agosto de 2024: El presidente en su laberinto
