09 03 2025

¿Tiene razón la UE al iniciar una nueva carrera armamentística?

El 6 de marzo, los líderes de la Unión Europea decidieron aumentar dramáticamente el presupuesto de defensa “en respuesta a la guerra de Rusia contra Ucrania”. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró que “Rusia ha iniciado una nueva carrera armamentística y Europa debe ganarla”. Lo que no dijo es que el gasto militar de la UE ya es mucho mayor que él de Rusia. El 6 de marzo, los líderes de la Unión Europea decidieron aumentar dramáticamente el presupuesto de defensa “en respuesta a la guerra de Rusia contra Ucrania”. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró que “Rusia ha iniciado una nueva carrera armamentística y Europa debe ganarla”. Lo que no dijo es que el gasto militar de la UE ya es mucho mayor que él de Rusia. Foto de https://eda.europa.eu/news-and-events/news/2025/03/07/eu-summit-tasks-eda-to-support-new-steps-in-defence

En los países europeos de la OTAN se ha formado un nuevo consenso político que sostiene que, como ya no pueden contar con una garantía automática de seguridad estadounidense, se enfrentan a una amenaza existencial y por lo tanto hay una necesidad urgente de un rearme drástico. Se dice que deberían estar preparados para una guerra con Rusia dentro de tres a cuatro años. Este consenso cuenta con el apoyo de todo el espectro político, de derecha a izquierda. El único problema es que los datos no lo respaldan.

La OTAN en Europa consiste de la mayor parte de la UE más el Reino Unido, Noruega y un par de países más pequeños (a los que llamaremos UE+). Por supuesto, tienen que velar por su seguridad, y una parte importante es tener una capacidad adecuada de defensa militar. Sin embargo, la seguridad es mucho más que eso. Para estar seguro, un país necesita tener una economía estable con cadenas de suministro diversificadas, un gobierno estable, relaciones sociales razonablemente pacíficas y un cierto nivel de unidad nacional. También tiene que tener una diplomacia eficiente y con la capacidad de llegar a un entendimiento con sus vecinos, garantizando la seguridad mutua. En esto último, la UE+ está fallando miserablemente (más sobre esto más adelante).

Empecemos por la capacidad de defensa militar, ya que es el foco del debate político en este momento.

¿Qué es una capacidad de defensa adecuada? Últimamente, esto se ha reducido al gasto militar, muchas veces expresado como un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Por supuesto, no es una buena manera de medirlo, ya que debería basarse en una evaluación de las amenazas, las necesidades de defensa derivadas de esta evaluación y un análisis de las formas en que se pueden abordar. No solo ver cuánto dinero se gasta en defensa. Pero empecemos de todos modos por el dinero.

La amenaza identificada es una invasión rusa (más sobre eso más adelante). Así que veamos primero cómo es la correlación de fuerzas militares (no nucleares), comenzando con la OTAN contra Rusia.

En 2024, la población total de los países de la OTAN era de 972 millones, frente a los 145 millones de Rusia (casi 7 veces más) y su PIB era de 53,976 billones de dólares, frente a los 2,098 billones de Rusia (25 veces más). Según la OTAN, el presupuesto total de defensa de los países de la OTAN era de 1,474 billones de dólares en 2024, mientras que él de Rusia era de 146 billones, es decir, 10 veces él de Rusia. El personal militar activo de la OTAN era de 3.4 millones frente a los 1.3 millones de Rusia, es decir, 2.6 veces más. Parece que el elefante se siente amenazado por el ratón.

Mapa de las bases de Estados Unidos en Europa, elaborado por el CSIS a partir de fuentes abiertas. Ahora hay dudas sobre la voluntad de Estados Unidos de intervenir militarmente si la Unión Europea entra en guerra con Rusia. Esto ha causado pánico en la UE.

Pero si Estados Unidos ya no garantiza militarmente la UE+, ¿tal vez esta comparación ya no sea tan relevante? Centrémonos, pues, en la UE+ únicamente, excluyendo a Estados Unidos, Canadá y Turquía, y volvamos a analizar las cifras.

En 2024, la UE+ tenía una población de 524 millones, es decir, más de tres veces la de Rusia, y su PIB era de 21,834 billones de dólares, es decir, diez veces el de Rusia. La UE+ tenía un presupuesto de defensa de 453,000 millones de dólares, es decir, tres veces el de Rusia. El personal militar activo de la UE+ era de 1.56 millones, es decir, un 20% más que el de Rusia. Parece un suicidio si Rusia intentara asaltar la UE+, incluso suponiendo que Estados Unidos no acuda al rescate de sus aliados europeos.

Un artículo reciente de la revista Politico sostiene (con razón) que esta comparación es inexacta, ya que deberíamos fijarnos en el poder adquisitivo, no en los dólares estadounidenses corrientes. El rublo ruso está muy subvalorado y, si lo corregimos, la imagen cambia. Es común ver aseveraciones sin sentido de que Rusia tiene una economía del tamaño de Italia (o Texas). Esto se debe a esta subvaloración del rublo. El FMI y el Banco Mundial sugieren corregirlo calculando lo que llaman PPP (paridad de poder adquisitivo). Según esto, un dólar estadounidense no debería convertirse en 89 rublos, que es el valor de mercado actual, sino en unos 29 rublos. Significa que los números rusos en dólares estadounidenses deberían multiplicarse por 3.05 para obtener una imagen más correcta de lo que se puede comprar con estos rublos. Sobre esta base, Politico llega a la conclusión de que Rusia gasta más en defensa que la UE+, pero lo que falta en su análisis es que las cifras de la UE+ también deberían corregirse al alza (con alrededor del 40 %), ya que el dólar estadounidense está sobrevalorado en comparación con el euro (y otras monedas de la UE). Si corregimos esto, el gasto de defensa de Rusia en 2024 fue de 445,000 millones de dólares, mientras que el de la UE+ fue de 635,000 millones de dólares. Por lo tanto, el presupuesto militar de la UE+ es un 40% más que él de Rusia.

El gasto militar de los países de la UE+ era en 2024 en promedio un poco más de 2% del PIB, pero varios países ya tienen un gasto mayor. Polonia gastó el 4% del PIB en 2024, y Dinamarca ha anunciado que alcanzará el 3% del PIB este año. Si la UE+ siguiera la sugerencia de Trump de gastar 5% del PIB en la defensa, su gasto militar sería mayor que él de Estados Unidos, actualmente el país del mundo que más gasta. Estamos hablando de mucha plata. En 2024, los países de la UE+ que más gastaron por habitante eran Noruega (1,754 dólares por persona), Dinamarca (1,479 dólares por persona), Suecia (1,185 dólares por persona) y el Reino Unido (1,097 dólares por persona). ¡Significa que por ejemplo para una familia noruega de cuatro personas, el gasto militar en 2024 fue de casi 7,000 dólares!

En conclusión, la afirmación sobre la necesidad urgente de aumentar el gasto militar no está respaldada por los datos. Rusia no está gastando más que la UE, sino al revés. Probablemente sea cierto que la UE+ podría gastar su dinero de forma más prudente, por ejemplo reduciendo la burocracia militar y negándose a comprar armamento estadounidense demasiado sofisticado y con precios excesivos, pero esa es otra historia.

Aun así, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha pedido a Europa que “se una a la carrera armamentística con Rusia y lo gane”. Así que, si creemos a Donald Tusk, la carrera armamentística europea ya ha comenzado. La respuesta del portavoz del Gobierno ruso, Dmitri Peskov, fue que “No pueden ganar contra nosotros, porque no queremos participar. Nos vamos a centrar en nuestros propios asuntos y asegurar nuestros propios intereses”.

George F. Kennan, funcionario de carrera del Servicio Exterior de Estados Unidos, formuló la política de “contención”, la estrategia básica de Estados Unidos para luchar contra la Unión Soviética durante la llamada guerra fría (1947-1989). Ha dicho que “no hay nada que por su naturaleza sea más egocéntrica que una democracia que se siente acorralada”, y no lo dijo como un elogio. Foto de  Library of Congress.

Vale la pena recordar las palabras de George Kennan, el arquitecto de la guerra fría de Estados Unidos contra la Unión Soviética, que describen muy bien el ambiente político en la UE en estos momentos: “No hay nada que por su naturaleza sea más egocéntrica que una democracia que se siente acorralada, que pronto se convierte en víctima de su propia propaganda bélica y tiende a atribuir a su propia causa un valor absoluto que distorsiona su propia visión de todo lo demás. Su enemigo se convierte en la encarnación de todo el mal, mientras que su propio bando es el centro de toda la virtud. La contienda llega a ser vista como algo de carácter final y apocalíptico. Si perdemos, todo está perdido; la vida ya no merecerá la pena vivirla; no habrá nada que salvar. Si ganamos, todo será posible; todos los problemas se resolverán; la gran fuente del mal —nuestro enemigo— habrá sido aplastada; las fuerzas del bien avanzarán entonces sin obstáculos y todas las aspiraciones dignas quedarán satisfechas”.

Suena familiar, ¿verdad?

La otra cuestión principal es la evaluación de amenazas. Como suele suceder en el preludio de una guerra, las amenazas reales o imaginarias se exageran para justificar una campaña de rearme y movilización. Es difícil entender en qué evaluación de amenazas se basan los líderes de la UE+ en su campaña bélica, haciendo declaraciones como “¿Quién puede creer que esta Rusia de hoy se detendrá en Ucrania?” (Macron), “Rusia podría llevar a cabo un ataque contra la OTAN a finales de la década” (Bruno Kahl, presidente del Servicio Federal de Inteligencia alemán), “Gran Bretaña está bajo una amenaza de ataque mayor que nunca desde la Guerra Fría” (Keir Starmer), “Dentro de dos años, Rusia podría representar una amenaza creíble para uno o varios países de la OTAN” (Ministro de Defensa danés), y así consiguientemente.

La primera pregunta que hay que hacerse es: ¿por qué atacaría Rusia a la UE+? La mayoría de los analistas militares coinciden en que Rusia sufriría una derrota devastadora (por ejemplo, la Corporación Rand, íntimamente relacionada con el Pentágono), y Rusia lo sabe. Incluso si pudiera ganar una guerra convencional con la UE+ (no lo puede), ¿qué ganaría con ello? ¿Ocupar países con una población tres veces mayor para hacer qué? Es una locura y, a pesar de lo que nos dicen, la gente en Moscú no son locos. Para un análisis más serio y equilibrado, recomiendo este estudio del Instituto Quincy.

Los colonizadores europeos se justificaron alegando que era una guerra de la civilización contra la barbarie. No ha cambiado mucho desde entonces. Imagen: Artista: Udo Keppler. Fuente: Biblioteca del Congreso/MIT Visualising Cultures.

La mayoría de los políticos no son tontos, y si está claro que no existe una amenaza inmediata para la UE+, ¿cuál puede ser la razón de exagerar esa amenaza? Obviamente, es para obtener el respaldo popular para aumentar el gasto militar y el rearme, pero ¿cuál es el objetivo de esta nueva carrera armamentística? Cuando los líderes de la UE+ hablan con tanta confianza de que se avecina una guerra y de que se están rearmando para ella, ¿puede ser que quieran que el conflicto de Ucrania se prolongue tres a cuatro años más para luego, una vez rearmados, poder intervenir militarmente para combatir los rusos en Ucrania, incluso si eso significa una guerra continental con Rusia?

Otra posible explicación (menos catastrófica) es el deseo de preservar el papel tradicional de Europa como potencia mundial. La inminente derrota de la OTAN en Ucrania implica una gran pérdida de prestigio e influencia internacionales, y para los viejos imperios coloniales (en particular, el Reino Unido y Francia) esto duele. A esto hay que añadir que el apoyo incondicional al genocidio israelí y la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania, mientras se habla de la "orden basado en reglas" y derechos humanos, es considerado hipócrita por muchos en el Sur Global. Así que la UE+ se está encogiendo, tanto moral como económica y militarmente. No es gracioso.

Y luego, la diplomacia, la coexistencia pacífica y la seguridad mutua. Desde la anexión rusa de Crimea en 2014, y en particular después de la invasión rusa de Ucrania en 2022, los países de la OTAN (con algunas excepciones) han cortado todos los canales de comunicación con Rusia. Los insultos son la forma habitual de comunicación: "Putin es el nuevo Hitler" (Hilary Clinton), "Putin es un loco asesino" (Biden), "Putin es un loco hijo de p…" (Biden otra vez), etcétera. Todos somos libres de pensar y decirlo, pero la diplomacia implica que los políticos deben tratar a sus colegas de otros países con un mínimo de respeto, incluso si les desagradan o hasta los odian. Si no, la diplomacia y el diálogo se rompen, y solo quedan las guerras eternas. Elemental, querido Watson, como dijera Sherlock Holmes. Pero no es así para la actual generación de políticos de la UE+, de derechas y de izquierdas.

El fortalecimiento de la defensa militar por sí solo no proporciona seguridad a un país. El diálogo con los vecinos, los acuerdos de seguridad, la reducción mutua de armamentos, las medidas de fomento de la confianza, etc., son elementos necesarios para la seguridad. Un rearme que no vaya acompañado de diplomacia y diálogo con los supuestos enemigos es el camino directo a la guerra.

Parece que los actuales dirigentes políticos de los países de la UE+ se han convertido en un riesgo para la seguridad de sus propios ciudadanos.

 

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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